En el Barrio Almafuerte-Villa Palito, la urbanización es palpable: ya se construyeron 800 casas -a través de cooperativas y empresas- y quedan pendientes de ejecución 450. “El consenso es fundamental -destacó Juan Enriquez- porque cada familia tiene que aceptar que se demuela su casa. Por eso hace muy poco se derribó una construcción en la calle Gibraltar, después de que quienes la habitaban entendieron que era lo mejor. Y paralelamente se abrió la calle hasta Camino de Cintura”.
“No fue sencillo. En 2000, 2001, en plena crisis, decíamos que Palito se iba a urbanizar, y no todos lo creían. Y además siempre hay intereses, no somos ingenuos. Pero como la urbanización la hace la gente, el proceso avanzó, con la participación articulada de arquitectos, abogados, sicólogos y trabajadores sociales”.