El jugador chileno Marcelo Díaz cometió un error en una salida, cerca de su propio arco, que decantó en el gol del triunfo para Alemania en la Copa Confederaciones. Para él, todo lo que vino después fue una mezcla de dolor, llanto y reconocimiento por su valentía. Es que, cuando decidió publicar una carta en su cuenta de Instagram, ya a nadie se le pasó por la cabeza reprocharle su falla en la cancha.
Muy afectado por la derrota 1 a 0 ante los alemanes en Rusia, Chelo fue consultado por la prensa apenas finalizó el encuentro y no ocultó sus lágrimas: "Lamentablemente me tocó cometer un error y no pudimos empatar. No soy un jugador que acostumbra a fallar, esta era la peor ocasión para hacerlo".
A pesar del apoyo que recibió de los hinchas y de sus compañeros de equipo, el futbolista del Celta de Vigo decidió escribir un sentido mensaje en las redes sociales disculpándose, pero lo hizo con una analogía que llegó al corazón de todos los que pudieron leerlo.
“Les contaré una historia: Hace casi 14 años me tocó vivir la situación más dolorosa de mi vida familiar con el fallecimiento de mi querido hermano. (...) Hoy casi 14 años después me tocó vivir la situación más dolorosa en el fútbol por un error garrafal que nos perjudicó en la obtención de la Copa Confederaciones”, escribió.
“Siempre dije que el fútbol no me haría sufrir como aquella vez, pero estaba totalmente equivocado, pero tal como lo hice esa vez, lloraré, lo pasaré muy mal, me sentiré horrible y guardaré una pena por el resto de mi vida”, agregó en su descargo.
Díaz consideró que el error fue “el peor” de su carrera deportiva, pero para intentar que quede en el pasado intentará “seguir luchando día a día” porque “la vida es para los valientes”. En los miles de comentarios a su posteo, hubo un acuerdo unánime: tenía razón.