Familiares de Susana Melo aseguraron que el acusado del crimen, "maneja un teléfono celular de donde sube contenidos a las redes sociales" mientras se encuentra en prisión preventiva

Susana Edith Melo fue ejecutada de un balazo en la cabeza y su cuerpo arrojado en un camino vecinal de la zona rural de la localidad bonaerense de Ingeniero White. Su femicidio ocurrió el pasado 21 de marzo e inició la serie de crímenes de mujeres, por su condición de tal, desde que se implementó la cuarentena, en una estadística que se ha ido incrementando.

Gregorio Raúl Costa, quien era su pareja desde hacía seis años, fue detenido, tras conocerse la noticia del hallazgo del cadáver y quedó procesado con prisión preventiva, como autor del "homicidio calificado". Ahora, desde su lugar de reclusión en la cárcel de Saavedra "maneja un teléfono celular, de donde sube contenidos a las redes sociales", denuncian las hijas de la víctima, quienes sospechan que "goza de otros privilegios", a pesar del poco tiempo transcurrido del hecho. "Nosotros aún estamos de duelo y este tipo sigue haciendo lo que quiere, ni siquiera se animo a declarar en la causa. Se cree impune a todo", exclaman.

Ya ha pasado un mes del femicidio de Susana Melo (de 57 años) y su familia pide que Costa no pueda acceder a ningún tipo de beneficios, entendiendo que "debe seguir preso hasta que se haga el juicio y lo condenen a perpetua". De todas maneras, ciertas cuestiones registradas luego del accionar del fiscal Diego Conti y la jueza de Garantías Natalia Giombi, quienes actuaron con celeridad, generan dudas, tal como que "disponga de un celular, con el que intimida a una joven, hija de su primer matrimonio y que lo acusó de abuso sexual, además de hacer publicaciones en su Facebook".

"Junto a mis hermanos y gente amiga nos preguntamos, como puede ser que un asesino, que hace muy poco está en la cárcel, ya pueda usar su teléfono. No lo podíamos creer hasta que lo comprobamos y es por eso que esto nos hace pensar en que puede pasar cualquier cosa en el futuro, hasta que lo liberen por algún pedido que presente. íMató a mi madre, a quien era su pareja y puede hacer cualquier lo que quiera desde adentro de una cárcel!", expresó Rosana, la hija mayor de la primera víctima de femicidio desde que rige en el país el aislamiento social, preventivo y obligatorio, en diálogo con DIARIO POPULAR.

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Una investigación que no despejó dudas sobre su crimen

Gregorio Costa (51) y Susana Melo formaron una pareja y convivieron en los últimos seis años. La mujer estaba desempleada y el hombre trabajaba en embarcaciones en el puerto del partido de Bahía Blanca. "En los primeros años todo parecía que marchaba bien, aunque siempre fue un tipo de carácter violento y después nos fuimos enterando de otras cosas. En enero pasado, mi madre tuvo un supuesto accidente, donde se fracturó una pierna, aunque en realidad, pasó que él la atropelló con su camioneta. Hicimos la denuncia en la Comisaría de la Mujer, pero todo quedó ahí, sin que se investigara nada, porque ella no fue a declarar. Fue como un aviso de este asesino", afirmó la joven, quien junto a sus hermanas Soledad, Cristina, Carolina y Priscila y su hermano Fabián, vienen reclamando que "se haga justicia", contando con el asesoramiento de la abogada Fernanda Peterssen.

De acuerdo a las constancias del expediente, el femicidio se habría cometido en el mediodía del último 21 de marzo en la vivienda de la calle De Solier al 4000 de Ingeniero White, cuando la mujer fue atacada y en medio de la agresión a golpes, recibió un disparo en la cabeza, efectuado con un revólver calibre 32 (un arma que no pudo ser localizada en la escena del crimen, ni en posteriores rastrillajes). Y el cuerpo sin vida, semidesnudo y presentando distintas lesiones, además del impacto de bala en el cráneo, fue encontrado cerca de las 18 de esa jornada, tirado al lado de una tranquera por los dueños de un campo de las cercanías del kilómetro 7 de la ruta provincial 252, quienes dieron aviso a la Policía.

En medio de la conmoción y cuando la familia todavía no había identificado el cadáver, Costa resultó localizado por efectivos que se desplazaban en un patrullero en una esquina del pueblo protagonizando incidentes, tras ser acusado de haber manoseado a una chica. A las pocas horas, se supo que ese sujeto, se había transformado en el acusado del crimen de Susana Melo, su concubina.

El fiscal de Homicidios de Bahía Blanca, Diego Conti (subrogante del titular Jorge Viego), dispuso su aprehensión, que la jueza de Garantías, Natalia Giombi, luego avalaría su calidad de detenido, para días más tarde, dictarle la prisión preventiva. Costa se negó a declarar, en su indagatoria por videoconferencia por la cuarentena, quedando imputado por el delito de "Homicidio calificado por el vínculo y por ser cometido por un hombre a una mujer mediando violencia de género" y alojado, tras su paso por una dependencia policial, en la Unidad Penal Nro. 19 de Saavedra, dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense.

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