El beneficio cognitivo de hacer ejercicio físico parece ser más grande para los procesos de orden superior como la planificación, la multitarea, la inhibición de información irrelevante y la memoria de trabajo

La actividad física y el ejercicio diario pueden ayudar a mejorar el estado de ánimo. Toda persona que haya hecho alguna vez actividad física conoce esa sensación tan característica que experimentamos después de un entrenamiento. Se debe en gran parte a que nuestro cuerpo produce endorfinas, que tienen un efecto fundamental para calmar los dolores y modular nuestro ánimo. De hecho, las personas que realizan actividad de manera consistente tienen niveles más bajos de depresión, ansiedad e ira.

¿Cómo es que el ejercicio produce cambios positivos en el cerebro? La circulación por todo el cuerpo se mejora durante el ejercicio cuando el corazón empieza a bombear más sangre. El aumento del flujo sanguíneo produce muchos efectos positivos en los sistemas físicos del cuerpo. Los beneficios observados en el cerebro pueden ser demasiado amplios y probablemente comparables en naturaleza a los que se observan en el cuerpo. Además, el ejercicio facilita caminos que conectan el sistema nervioso con otros aparatos, tales como el cardiovascular y el digestivo, y genera una orquesta biológica que funciona a favor de nuestra salud en general.

Tanto es así, que distintos grupos de investigación han demostrado los beneficios del entrenamiento en la reducción del riesgo de desarrollar los síntomas de distintas enfermedades que afectan el cerebro. Por ejemplo, científicos de Suecia señalaron que las personas de mediana edad que entrenan al menos dos veces por semana tienen el 60% menos de probabilidad de desarrollar trastornos cognitivos en comparación con personas sedentarias (según estos estudios,este entrenamiento debe ser de,por lo menos, 25 a 30 minutos y moderado a altamente aeróbico para producir un verdadero efecto).

Del mismo modo, los programas de entrenamiento físico en pacientes con ansiedad y depresión han probado una mejor respuesta al tratamiento. El beneficio cognitivo de hacer ejercicio físico parece ser más grande para los procesos de orden superior como la planificación, la multitarea, la inhibición de información irrelevante y la memoria de trabajo, todas habilidades que se reducen en el proceso de envejecimiento. Estos resultados brindan un apoyo considerable a la idea de que la actividad física puede actuar como un mecanismo de protección contra los efectos degenerativos del proceso de envejecimiento cerebral. Por todo esto, hoy resulta todavía más importante buscar una actividad que incluya movimiento y que pueda realizarse en el interior de nuestras casas. Se trata de poder atravesar de la mejor manera posible el aislamiento preventivo obligatorio.

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