Hace varios años que el Flaco Menotti viene repitiendo este pensamiento al que le puso palabras: "Argentina tiene a un jugador brillante que es Messi y a dos o tres que son buenos o muy buenos, según la calificación que le ponga cada uno. En el resto estamos iguales que Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay. No hay diferencias".
Messi sigue siendo brillante aunque brille menos que antes y respecto a los dos o tres jugadores buenos o muy buenos que mencionaba Menotti (Agüero, Di María e Higuaín), el nivel de ellos decayó. O de mínima se estancó.
La conclusión es que quedó solo Messi para iluminar los caminos. Y la otra conclusión evidente a los ojos de cualquier observador es que no los puede iluminar, salvo parcialmente. No gana Messi los partidos complejos de Argentina, que por supuesto no son cruzarse con selecciones de tercer orden. Y no los gana porque en muchas oportunidades las adversidades lo superan. Y aparece un Messi más o menos desangelado.
La realidad es que le falta una mayor jerarquía individual a la Selección. La tiene con Messi pero se agota en Messi. Lo que hay son jugadores normales. No necesariamente del montón, pero tampoco de la élite, aunque por ellos se paguen decenas de millones de dólares o euros. Pero la verdad incontrastable está siempre en la cancha. Y ahí no entran en escena las estrellas que los montos de las transferencias parecen delatar.
No está perdido en el desierto Messi para llevar a Argentina al Mundial de Rusia 2018, pero no tiene a su lado a cracks que simplifiquen la gran dificultad. Neymar tampoco está rodeado en Brasil por monstruos del fútbol como los supo tener el scratch en décadas pasadas. Pero Neymar tiene 25 años. Y hoy vuela en la cancha. Los tiempos en que Messi volaba en la cancha ya pasaron. Y no fueron, precisamente, defendiendo la camiseta de la Selección donde Messi voló, sino en esa máquina impresionante de jugar al fútbol que fue el Barcelona.
Está padeciendo la Selección la ausencia de talentos auténticos que resuelvan en virtud de este talento. El que más cerca estuvo fue el Kun Agüero. Pero Agüero se quedó ahí. No se subió al podio, aunque su recorrido por Europa fue y es estupendo. Pero nunca extraordinario. Como si le faltara algo esencial para cerrar el círculo: fuego sagrado. Lo que por otra parte también se le reclama a Messi en la Selección.
Sin grandes compañías, Messi no es un protagonista que se roba todas las películas poniéndose la pilcha del héroe. Precisa grandes compañías para liberar su desequilibrio ofensivo. Y no las tiene. Porque Dybala parece no serlo y está verde para ganarse esa chapa. Porque Di María amenaza con la gran maniobra pero concreta muy poco. Porque Icardi recién está haciendo los palotes en la Selección y se advirtió en Montevideo que le costó horrores encontrar la posición, los perfiles y la pelota. Y Agüero e Higuaín (que ahora está afuera de los convocados) denuncian que ya dieron todo lo que podían dar.
La consecuencia es una foto testimonial del presente de la Selección: hay poco contenido individual para esperar respuestas plenas. Y como todavía es absolutamente prematuro pedirle a Sampaoli que le otorgue al equipo un funcionamiento aceptable, se ven imágenes que devuelven mediocridades.
Aquel pensamiento del Flaco Menotti que en el arranque del texto reprodujimos ("Argentina tiene a Messi y a dos o tres buenos o muy buenos") quedó desactualizado. Messi está sólo en la madrugada. Y la soledad no siempre es una buena consejera.