La apelación que presentó la familia de la víctima podría abrir la investigación que se cerró con una condena en suspenso para el autor del disparo que mató a Rampi, un compañero de tareas y agente de la Policía Federal.

El asesinato de un bombero voluntario de San Isidro en el interior del Destacamento de Boulogne provocado por un compañero de tareas y agente de la Policía Federal Argentina, atribuido por el autor del disparo mortal a una cuestión accidental y juzgada, en principio como un “homicidio culposo” y recibiendo una condena en suspenso, podría tener un giro en su investigación, a partir de la apelación presentada por la familia de la víctima. El expediente ya fue girado a la Sala IV del Tribunal de Casación Penal bonaerense y en dicho recurso se hace especial hincapié en una serie de cuestiones que “no fueron debidamente profundizadas”, como ciertas pericias balísticas, las declaraciones ‘coincidentes’ de los testigos y el haber adoptado como cierta a la versión del imputado sin establecer una posible motivación para un crimen. Carlos Jonathan Rampi (de 33 años, bombero, paramédico y padre de una pequeña hija) murió al recibir un tiro a corta distancia que le ingresó por la axila derecha y ejecutado por el arma reglamentaria del policía Gustavo Damián González, cuando ambos se encontraban solos en el vestuario del cuartel, en la madrugada del 20 de agosto de 2015. Sin dudas sobre quien fue el autor del disparo, este argumentó que se le cayó la pistola Bersa 9mm. cuando la estaba manipulando y frente a la conmoción, el resto del personal que se encontraba en el lugar solo atinó a asistir al herido, pero nada pudieron hacer para salvarle la vida, ya que ingresó ya fallecido al hospital al que lo trasladaron.

El fiscal Sergio Szyldergemejn, a cargo de la investigación, aplicó el protocolo del caso, incautando el arma para ser peritada y tomando declaraciones a González, que insistió en la teoría del disparo accidental, y al resto de los bomberos que fueron coincidentes en que no existían motivos para sospechar de un asesinato. Un posterior proceso abreviado, ante el Juzgado en lo Correccional Nro. 6 de San Isidro, derivó en una condena de tres años de prisión y cinco de inhabilitación para el acusado, que todavía no está firme. La pena por el “homicidio culposo” resultó excarcelable, tal lo acordado por su defensa antes de conocerse el fallo, frente a las dudas de los familiares de Jhon Rampi que se fueron acrecentando con el paso de los días.

“Queremos que haya un juicio, donde se sepa que pasó realmente y allí se cambiará la calificación a un homicidio agravado. Todo lo sucedido debe ser investigado, cotejado con pericias y declaraciones ante un Tribunal. González era un policía entrenado, que entró a un lugar habitual para él y entonces, no podía asustarse ante un grito, tal como dijo después cuando cambió su testimonio. Estaban ellos dos en un vestuario de 2x2 y la bala lo atravesó de lado a lado”, señaló Astrid Rampi, hermana del bombero asesinado y constituída como particular damnificado en el caso, cuyo veredicto por “homicidio culposo” ya fue recurrido a la Cámara de Apelaciones de San Isidro y tras ser ratificado, ahora aguarda la resolución en la instancia provincial.

Con ingreso a la Sala IV del Tribunal de Casación Penal bonaerense, los jueces Angel Natiello, Mario Eduardo Kohan y Ricardo Maidana, deberán expedirse, en torno a la petición de los querellantes de una reapertura de la investigación, mediante la sustanciación de un juicio. Al margen de la pretensión de determinar una motivación para consumar el homicidio, vinculada a alguna cuestión personal entre ambos, se apunta a que las personas que declararon lo hicieron de manera “secuencial”, con relatos demasiados coincidentes en cuanto a horarios, circunstancias y demás detalles de lo registrado. Y fundamentalmente al uso del arma que hizo González, pues sus dichos resultaron contradictorios, en relación a que el tiro se le escapó accidentalmente. “Le apuntó y le disparó. Jhon levantó su brazo para defenderse e intentó girar el cuerpo, así lo demuestran las pericias”, enfatizó Astrid Rampi, en diálogo con DIARIO POPULAR.

“Además, la actitud posterior de González resulta indignante, nunca mostró arrepentimiento. Entonces, mientras camina libremente por la calle, hace su vida como si no hubiera pasado nada, a mi madre la veo arrodillada frente a la tumba de mi hermano y todos llevamos este dolor a cuestas. Queremos que se investigue, que esto no quede impune. Seguiremos adelante hasta que se haga justicia”, concluyó.

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