Un oficial de la Policía bonaerense fue asesinado este jueves de un balazo en el tórax cuando quiso evitar el robo de un camión distribuidor de galletitas por parte de dos “motochorros”, uno de los cuales también murió tras un tiroteo, en la ciudad bonaerense de San Pedro.
Fuentes de la fuerza informaron que el hecho se produjo en el cruce de Oliveira Cézar y Rivadavia, en pleno centro del citado distrito ubicado a unos 170 kilómetros de Capital Federal.
De acuerdo al informe, todo comenzó cuando dos efectivos que circulaban en un patrullero observaron que un hombre forcejeaba con el conductor de un camión térmico Mercedes Benz de la distribuidora Río Tala de la vecina localidad de Baradero que repartía galletitas en la zona.
El personal policial dio la voz de “alto” y el asaltante descendió del vehículo, tras lo cual junto a un cómplice que lo esperaba en una moto efectuaron disparos.
Según las fuentes, los policías se defendieron del ataque y comenzó un tiroteo que terminó con uno de los ladrones herido de bala, mientras que el otro huyó a la carrera con el dinero robado al repartidor.
De acuerdo a los pesquisas, este asaltante también resultó herido en el enfrentamiento y huyó junto a un tercer cómplice que actuaba de “campana” a una cuadra del lugar del asalto.
A raíz del tiroteo, el oficial de la Policía local de San Pedro, identificado como Nelson Javier Lillo (30), resultó malherido de un balazo con orificio de entrada y de salida a nivel intercostal, en tanto su compañera, la oficial subinspector Laura Lencina (33), resultó ilesa, dijeron los informantes.
Tanto el policía baleado como el asaltante que quedó herido en el lugar del hecho fueron trasladados de urgencia al hospital local donde el primero murió minutos después de ser asistido y el segundo arribó ya fallecido.
Por otro lado, los cuerpos del Lillo y el asaltante muerto fueron trasladados con custodia de PNA a la Morgue Judicial de San Nicolás, donde se realizarán las respectivas autopsias, tras lo cual, los restos del policía asesinado serán velados en el salón dorado de la Municipalidad de San Pedro con el protocolo de la fuerza.
“Si me voy en servicio para no volver quiero que sepan que me voy con orgullo peleando contra la realidad que muchos temen y otros ignoran. Para los que me aman el sacrificio resonará por siempre”, había publicado hace casi un año en su página de Facebook el policía asesinado.
Con el crimen de Lillo ya mataron a dos policías bonaerenses en el primer mes del año entre la zona metropolitana y el interior de la provincia de Buenos Aires.
Durante el año pasado fueron asesinados seis policías provinciales de un total de 17 víctimas miembros de fuerzas de seguridad.
La anterior víctima fue el subcomisario Carlos Rupchienski (42), quien la noche del 12 de enero pasado murió de dos balazos tras tirotearse con tres delincuentes que intentaron robarle el auto a una compañera con la que había salido comprar comida en el partido bonaerense de Florencio Varela, en el sur del conurbano.
Por la noche, vecinos se movilizaron para reclamar Justicia por Carlos.
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