Un joven, que estaba condenado a prisión perpetua, recibió la baja de la pena a 18 años de prisión por el crimen del estudiante de cine Ezequiel Agrest, asesinado de un balazo durante un asalto cometido en 2011 en el barrio porteño de Caballito, tras considerar que el condenado se arrepintió del hecho.
El abogado de la querella, Carlos Pousa Bogado, informó que el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 18 aplicó esa pena a Sebastián Pantano (26) por el crimen del hijo de la filósofa Diana Cohen Agrest, al unificarla con la de otro caso de robo por la que ya cumplía 5 años de cárcel.
Por su parte, la madre del adolescente cuestionó hoy a los jueces que rebajaron la pena al confeso asesino de su hijo por su presunto arrepentimiento y dijo que debería ser "irrelevante" el dato de que tiene buena conducta en la cárcel.
"Lo que se juega en este camino que hemos emprendido es detener el itinerario de la impunidad que está matando a miles de jóvenes en la Argentina y que con su ordenamiento jurídico siempre favorece al delincuente", dijo Cohen Agrest.
Para la filósofa, debe haber "un cumplimiento efectivo de las penas" y criticó que el pedido de perdón de Pantano en una de las audiencias haya sido valorado por los jueces al momento de establecer la condena.
A su entender, "cuando se autoriza a un homicida a pedir perdón se comete una falacia de hecho, porque el que puede perdonar ya no está", en alusión a las víctimas. Según la filósofa, esta es "una de las tantas irracionacionalidades en las que cae el derecho penal cuando ejerce un rol paternalista revictimizando a los deudos".
Respecto de que se haya considerado la buena conducta del preso para disminuir levemente la pena pedida por la fiscalía y la querella, afirmó que ese "debería ser un dato irrelevante, cuando hay un homicidio de por medio".
"La Justicia no puede reparar lo irreparable, pero tiene que acercarse a una situación original, tiene que establecer la asimetría original que el asesino violó al matar a un inocente", remarcó.
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