La investigación por la muerte de un hombre de 57 años y la denuncia presentada por una cirujana plástica permitió desbaratar una presunta red de clínicas, farmacias y servicios de ambulancias clandestinas.
La Justicia ordenó la clausura de la clínica "Argentina Salud" ubicada en la localidad bonaerense de González Catán, que fue allanada por supuesto ejercicio ilegal de la medicina.
La investigación por la muerte de un hombre de 57 años y la denuncia presentada por una cirujana plástica permitió desbaratar una presunta red de clínicas, farmacias y servicios de ambulancias clandestinas. En la causa vinculada a la firma “Argentina Salud” ya hay seis personas detenidas.
La investigación reveló que la organización operaba desde hacía cinco años y estaba integrada por personas con un pasado criminal pesado: dos de los seis principales detenidos ya tenían antecedentes por homicidio y robos a camiones en la ruta. Asimismo, otras 23 personas quedaron aprehendidas como protagonistas secundarios.
La banda usurpaba sellos y matrículas de médicos reales para confeccionar certificados falsos, que luego utilizaban para estafar tanto a pacientes como al Estado. Además, manejaban farmacias y ambulancias no habilitadas, todo en la clandestinidad.
Según la investigación, más de 50 médicos solo en la Ciudad de Buenos Aires resultaron perjudicados por el robo de sus sellos profesionales.
La doctora Robina Neira, clave para descubrir a la organización, detectó que se emitieron certificados con su sello sin su autorización. A partir de su denuncia, la Justicia comenzó a tirar del hilo y destapó la trama.
Sobre los principales detenidos pesan cargos por asociación ilícita, ejercicio ilegal de la medicina, usurpación de títulos y venta ilegal de medicamentos. Cuando se sumen las denuncias de las personas atendidas por falsos médicos, también podrían enfrentar cargos por estafa.
El operativo, encabezado por el juez de garantías Rubén Ochipinti y el fiscal Fernando Garate, incluyó allanamientos en 13 establecimientos entre clínicas y farmacias truchas.
Durante la mañana de este jueves, en pleno móvil del canal TN, se desató una batahola entre los seres queridos de aparentes damnificados y trabajadores de la clínica. Los protagonistas comenzaron a propinarse golpes de puño, patadas y empujones hasta que la madre de un joven se desmayó.
Damián, hijo de Luis, un hombre que murió tras asistir al centro asistencial, calificó de “vergüenza” a la situación y consideró que “es una falta de respeto para mi viejo”: “Te dicen que ahora sí son médicos, pero los de antes no. ¿Cómo puede ser que ayer lo allanen y hoy esté abierto? Que salgas a reclamar y te ataquen entre cinco... No puede ser así”.
Una de las publicaciones más fuertes fue escrita hace seis meses por un paciente que aseguró: “Me medicaron mal hace un año y sigo pagando las consecuencias con mi salud, malos médicos, títulos sospechosos, algún día lo van a pagar”. Otros usuarios también apuntaron contra las largas demoras, el desorden administrativo y las respuestas contradictorias del personal. Las críticas comenzaron a multiplicarse y dejaron al descubierto serias fallas en la atención médica.
En varias reseñas, los vecinos remarcaron problemas en la guardia y falta de organización. “Pésima atención, fui con mi papá por la guardia y atendieron a dos personas que vinieron después de nosotros”, contó un usuario. Según explicó, cuando reclamaron les dijeron que el paciente ni siquiera había sido cargado en el sistema. Muchos comentarios coincidieron en señalar un funcionamiento caótico dentro de la clínica de González Catán.
También hubo testimonios de pacientes que denunciaron situaciones aún más delicadas. Una mujer embarazada de 37 semanas relató que debió esperar durante horas pese a tener prioridad médica. Otra paciente aseguró que un supuesto médico “se quiso pasar de manos” durante una consulta y afirmó que realizaría la denuncia correspondiente. La fiscalía investiga estos relatos como parte de la causa que ya tiene detenidos y múltiples allanamientos.
Otro de los reclamos apuntó a los cobros de consultas sin soluciones médicas concretas. Un hombre aseguró haber pagado $23 mil por una atención ocular y que, finalmente, solo le recomendaron ir al Hospital Santa Lucía. Según denunció, nunca le devolvieron el dinero. Las publicaciones en redes y las reseñas digitales se transformaron en una pieza clave para reconstruir cómo funcionaba la clínica investigada.
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