Este hombre dijo al fiscal Bensi que conocía a la mujer de haberla visto en las visitas a la cárcel y que ella "siempre decía quería hacer desaparecer al marido", precisó el informante. Las fuentes señalaron que, de acuerdo a la versión de estos tres testigos, la mujer los contrató para que mataran a Irigoyen y que el viernes anterior al hallazgo del cadáver de la víctima fueron a Ayacucho donde la acusada les pagó los 22.000 pesos que, justamente, su esposo tenía previsto utilizar para la compra de un automóvil.
Estos testigos declararon que en vez de cometer el crimen regresaron a Villa Gesell con el dinero y que recién decidieron contar lo ocurrido cuando se enteraron del homicidio y no quisieron quedar "pegados" al hecho.
El fiscal Bensi ordenó diligencias para acreditar la versión de esos tres hombres y mediante el GPS del remís que utilizaron para ir hasta Ayacucho y las imágenes de las cámaras de seguridad, determinó que los testigos llegaron a la ciudad a las 12.08 y salieron a las 12.20, período en el que no habrían podido asesinar a Irigoyen.