Un hombre acusado de cometer una violación fue absuelto en Concepción del Uruguay porque la justicia no pudo comprobar científicamente que se trate del verdadero abusador, luego de que el acusado sostuvo en el juicio que el responsable del hecho había sido su hermano gemelo.
El fiscal del caso explicó que el costo de análisis, que sólo se puede hacer en Alemania para cotejar el ADN de los hermanos, es de 130.000 euros pero no se cuenta con esos recursos.
Además de esta cuestiones, no es un tema menor que el sujeto, identificado como Sebastián Wagner, está purgando actualmente pena por dos violaciones a jóvenes estudiantes, registradas en 2010. Así, en este tercer caso, al exponer en la justicia la posibilidad de que el autor del ataque fue su hermano Maximiliano, se desbarató la chance de una nueva condena.
El fiscal Diego Young confirmó la absolución de Wagner y dijo que sólo un estudio que se podía hacer en Alemania por un valor de 130 mil euros podía dar un resultado, pero tampoco certero 100 por ciento.
El fiscal precisó que la única prueba era el ADN, puesto que el atacante había obrado encapuchado y no había prueba complementaria. "Se detectaron un par de mentiras por parte del acusado, pero no alcanzó para condenar", agregó el funcionario, destacando que Wagner estaba condenado en otra causa por dos violaciones a 9 años de cárcel.
Las dos violaciones por las que Wagner estaba condenada tuvieron como víctimas a estudiantes. Ocurrieron en julio y noviembre de 2010. En esos casos, además de la prueba genética, hubo reconocimientos positivos. El primero de los hechos fue el 7 de julio de 2010. Ese día, según la justicia, Wagner violó a una joven estudiante de Rosario del Tala, a la que golpeó y le robó efectos personales y dinero en efectivo.
Wagner sorprendió a la joven cuando regresaba de un comercio cercano a la terminal hacia su pensión en calle Millán al 60, donde ingresó tras la joven que había dejado la puerta abierta a la espera de sus compañeras y la golpeó ferozmente, tras lo cual abusó de ella. Luego del ataque, la víctima salió a pedir ayuda a un comercio cercano, donde fue auxiliada.
El segundo caso se registró el 17 de noviembre del mismo año y la víctima fue otra estudiante de 22 años, cuando el denunciado la obligó a subir a un Fiat Spazio color azul. La joven fue amenazada llegando así al parque de La ciudad, donde la obligó a bajar mediante amenazas y abusó de ella.
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