Dos uniformados de la Policía Bonaerense fueron condenados a dos años de prisión en suspenso. Se trata de un comisario y un capitán de la fuerza por haber "armado" una causa contra un remisero que en 2012 terminó preso por violado siendo inocente y que sufrió vejaciones mientras estuvo detenido.
Fuentes judiciales informaron que la sentencia alcanzó al actual jefe de la Departamental Moreno, Oscar Lutte, y a Emilio Nelson Gómez, quien se desempeñaba como jefe de calle de la comisaría de Los Polvorines, en el noroeste del conurbano.
La causa original que se generó a raíz de tres casos de violación, uno en grado de tentativa, cometidos entre octubre y diciembre de 2012. En ese momento, un supuesto remisero en un Fiat Duna blanco levantó pasajeros y, después, abusó de ellas.
La seguidilla de hechos llevó a una investigación mayor que el entonces comisario mayor Lutte le encargó a Gómez que trabajaba en la seccional de Los Polvorines. La única prueba que se obtuvo legalmente fue una filmación de un bingo donde se veía a una de las víctimas y al Fiat Duna al que se subía.
En el juicio, el relato del remisero sostenía que lo fueron a ver a su casa dos policías de civil y le dijeron que había habido un accidente con un auto blanco y con esa excusa le tomaron fotos al vehículo y a él porque estaba parado al lado
Días después, los mismos policías lo fueron a detener y le dijeron que era un violador. Cuando lo trasladaron a la seccional de Tortuguitas, lo metieron en la misma celda con un montón de presos que le encontraron un papel donde estaba la acusación en su contra.
“¿Así que vos andás violando?”, le dijo uno de los detenidos y después lo empezaron a golpear, le hicieron lavar el inodoro, uno lo obligó a practicarle sexo oral y otros lo quisieron violar, pero como comenzó a gritar, se calmaron.
“Fue cada noche un calvario distinto, me tiraban agua fría mientras dormía, me maltrataban, me humillaban. Cada vez que tenía que venir a San Martín a declarar, todo el viaje me golpeaban, me escupían, me puteaban hasta que llegó el día que quedé libre”, contó Carlos en el juicio.
“Ya no volví a ser el mismo, tuve tres intentos de suicidio, me tuvieron que internar, hasta hoy tengo pesadillas, tengo miedo de salir a la calle, tengo pánico de ver un policía”, afirmó en relación a los 40 días que pasó detenido hasta que los estudios de ADN determinaron que no era el violador y fue liberado.
Lo que se pudo establecer en el juicio en base a lo que declararon las víctimas es que cuando comenzó la causa, Gómez le mostró a las tres chicas las fotos del remisero que nada tenía que ver con los hechos, les dijo que lo señalaran en la rueda de reconocimiento y principalmente les aclaró que no debían decir nada en la fiscalía. Además, “le hizo recordar” a una de ellas la patente del auto del violador.
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