Unos 1.250.000 vehículos circulan diariamente por la Ciudad de Buenos Aires con graves restricciones visuales por causa del uso de vidrios polarizados, reveló una conocida entidad dedicada a la seguridad vial.
Según la asociación Luchemos por la Vida, el uso de estos dispositivos por encima de los valores permitidos por ley (hasta el 25 % de la transmitancia luminosa regular en el caso de los parabrisas y 30% en el caso de los vidrios que no sean parabrisas), provoca severas limitaciones en la capacidad conductiva.
“Los vidrios excesivamente oscurecidos no sólo perjudican al que conduce sino también a otros conductores que necesitan ver lo que ocurre en los otros vehículos para tomar decisiones de manejo”, señaló a este diario Alberto Silveira, presidente de Luchemos por la Vida. Según el especialista, “se observa un continuo aumento de esta infracción con el correr de los años, lo que implica que más de la mitad de los vehículos circulan con los vidrios en condición antirreglamentaria”.
“Esto no hace más que desnudar la falta de controles que existe en las calles de parte de la policía de tránsito”, consideró.
Los registros de Luchemos por la Vida muestran que en 2002, cuando se inició la medición, sólo el 18 % de los vehículos particulares circulaba con vidrios antirreglamentarios. Esa proporción se eleva al 62 % en el año en curso.
En el caso de los vehículos de carga (utilitarios), mientras que en 2002 el 25 % de ellos tenía vidrios con más oscurecimiento de lo permitido, durante este año se contabilizó un 55% de vehículos con esa infracción.
Al describir las limitaciones que los vidrios excesivamente oscurecidos producen al conducir, Silveira señaló que “en primer lugar, disminuye la visibilidad del conductor hacia el exterior, acortando y entorpeciendo la visión del entorno muy especialmente durante las horas de reducción de la luz natural y noche.
En este sentido, el especialista explicó que “la visión del que conduce distraído, hablando por celular o discutiendo acaloradamente es de utilidad para tomar distancia de este vehículo y, en caso de sobrepaso, hacerlo con especiales recaudos”.
Por otra parte, los vidrios oscurecidos más allá de lo que autoriza la normativa, entorpece la visión del camino que se logra al mirar “a través de” los vehículos que circulan delante.
Finalmente Silveira señaló que “los vidrios excesivamente oscurecidos dificultan el control de las autoridades sobre el uso del cinturón de seguridad y/o de celular, apoyacabezas, número de ocupantes, ubicación y forma de transportar a los niños, etc.”
La entidad recordó que la regulación sobre el uso de vidrios polarizados se encuentra contenida en el art. 30 inciso F de la Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449, en el título 5, que se refiere al “vehículo” y sus características. La medición fue llevada a cabo por Luchemos por la Vida en la Ciudad de Buenos Aires, entre julio y agosto de 2017, sobre un total de 1.758 vehículos observados (1342 automóviles particulares y 416 utilitarios).
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