Sobre la situación dentro de la casa a la que se refirieron las dos mujeres, el letrado explicó: "Había un contexto de
violencia generalizada, con los hijos y con las chicas también. Con todas las que prestaban servicio".
"Desde el comienzo la relación fue violenta. Mónica trabajó más de ocho años", precisó. Sin dar demasiados detalles para no violar el secreto del sumario, el abogado agregó: "Protagonizaron hechos de maltrato, de violencia constantemente, era moneda corriente".
"Quedaron
conmocionadas con la noticia. Estamos buscando asistencia psicológica porque María pasó tres días sin dormir ni comer", aseguró. Las empleadas domésticas que trabajaron en la casa del matrimonio declararon este lunes ante la fiscal
Carolina Carballido, a cargo de la investigación del caso.
A su vez, el abogado
Jorge Sandro, que representa a los padres de la mujer asesinada por su marido en el country
Martindale de Pilar, aseguró que está analizando que
los hijos del matrimonio declaren en la causa, ya que habrían presenciado hechos de violencia.
Pero el perito psiquiatra Enrique De Rosa, contratado por la defensa de Farré, consideró que hacer declarar a los hijos del matrimonio sería "revictimizarlos" y solo agregaría "
morbo" al caso.
"Es un absurdo hacer declarar a los chicos cuando cualquier elemento no anula el hecho de que la mató. Tal vez era el mejor padre o el peor padre, un violento o un encanto, en cualquiera de los casos, ¿en qué cambia?", indicó en declaraciones a la prensa.
El hecho ocurrió el pasado 21 de agosto en una vivienda del country
Martindale, cuando Farré acuchilló a su expareja, Claudia Schaefer, en medio de una discusión por el proceso de divorcio. Farré y Schaefer ya se habían separado de hecho y vivían en distintos domicilios, ella junto a los tres hijos de la pareja.
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