En dos de cada tres casos actúan motochorros, que interceptan a las víctimas en el camino entre sus casas y las paradas. O bien mientras aguardan la llegada de la unidad. La franja horaria más peligrosa va de 23 a 4.

La inseguridad para los usuarios de colectivos en el Conurbano bonaerense es cosa de todos los días, a tal punto que se registran unos 450 asaltos por hora sólo en las diversas localidades del Gran Buenos Aires, según un relevamiento realizado en lo que va del año por la Comisión Nacional de Familiares de Víctimas del Transporte Público.

De cada tres robos, dos se producen bajo la modalidad motochorros, mientras los vecinos están en la parada o circulan entre ese lugar y sus casas. Los más graves se producen entre las 23 y las 4 de la madrugada, por lo que desde la CNVTP apuntan a la responsabilidad de las empresas por la escasa o nula frecuencia del servicio y a la consecuente falta de control de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, dependiente del Ministerio de Transporte de la Nación, que comanda Guillermo Dietrich.

Además, del informe se desprende que la cantidad de casos se acrecienta sin parar desde 2014, alcanzando un aumento del 250% en apenas tres años. Para el titular de la Comisión, Martín Lescano, “la cantidad de hechos no es el mayor problema, sino que cada vez se cometen con mayor violencia”.

El flagelo afecta a hombres y mujeres, chicos que van o vienen de la escuela y adultos que se movilizan desde o hacia su puesto de trabajo. Sumando todas las modalidades delictivas, son casi 11 mil episodios por día.

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Ante la consulta sobre los puntos más conflictivos, mencionó: “La Matanza es uno de los principales por la cantidad de habitantes”, pero aclaró que “el problema en sí se da en todo el Conurbano, donde no hay luz, hay barro o no hay frecuencia de colectivos y el pasajero que no puede pagar un remis se tiene que aventurar caminando”.

“El 66% de los casos se da con motochorros, que abordan a los usuarios en las paradas o cuando están en camino entre la parada y sus casas. Generalmente van armados con arma blanca o de fuego y se mueven con extrema violencia”, alertó Lescano.

Y precisó que “otro 15% lo explican aquellos que van de a pie y te roban, sea con violencia o por medio de arrebatos, un 5% en autos que puede derivar con consecuencias más graves como abusos o secuestros y un pequeño número de los denominados ‘golondrina’, que son quienes delinquen y huyen en bicicleta”.

“El resto son los ladrones que suben al colectivo y asaltan al chofer o al pasaje. Esto también es peligroso porque en general portan armas de fuego y suele ser muy violentos. En muchos casos, hay un policía de civil a bordo o un vecino que intenta reaccionar y la cosa termina mal”, alertó el especialista.

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El rol del Estado

Consideró que “si los hechos más graves se dan entre las 23 y las 4 es porque hay muy baja frecuencia de las líneas de colectivos o directamente no existe”, por lo que apuntó a la CNRT, que “por no controlar esto, termina siendo generadora de delitos como robos, lesiones, violaciones y hasta homicidios”.

“No es un ente de control, porque hay una corrupción muy importante. Se está hablando de refundar la Argentina y la CNRT tiene todos los recursos, representa al Estado, pero algunos gerentes, entre ellos el subdirector ejecutivo, Pablo Castano, y el responsable de Recursos Humanos, Juan Manuel Lanusse, no están ayudando al objetivo de terminar con las mafias. Por eso le pedimos al presidente Mauricio Macri que tome cartas en el asunto”, disparó Lescano, al tiempo que criticó que, en plena campaña, “ningún candidato habla de las víctimas del transporte”.

¿Y la policía?

Al mismo tiempo, el titular de la CNVTP consideró que la pata policial es importante para desarticular los hechos delictivos y lamentó: “Somos el único país en el mundo con tantas fuerzas de seguridad, pero el problema sigue sin resolverse”.

“Sacando a la Marina, el Ejército y la Fuerza Aérea, tenemos en las calles a la Gendarmería Nacional, la Prefectura, la Policía Federal, La Bonaerense 1 y 2, la Local, la de la Ciudad en Capital, móviles de Control Comunal y además muchas empresas privadas que cumplen funciones en comercios y barrios. Con todo eso seguimos hablando de inseguridad. Esto no pasó ni en Nicaragua ni en Colombia, con las guerrillas”, lamentó.

En tanto, Lescano consideró que “aunque ahora sea menor que antes, hay mucha connivencia policial y los jefes de calle terminan haciendo caja con los mismos ladrones” y denunció: “Hace tiempo hay una casta de políticos que vieron de qué forma cobrar impuestos a través de la seguridad para hacer una caja negra. Con todo lo que recaudan podrían renovar todos los mees los patrulleros”