Además, como medida adicional, el magistrado impuso una multa de ocho millones de pesos por Mariano Jinkis y cuatro por Hugo. Ahora tendrán que empezar el juicio de extradición, que puede durar mucho tiempo, a menos que ellos acepten ser extraditados.
Los Jinkis pidieron prisión domiciliaria. Hugo, el mayor, tiene 70 años, la edad desde la cual están autorizados para pedir el beneficio. También padece muchos problemas de salud: patologías respiratorias, metabólicas, cardiovascular coronaria, digestiva colónica, oftalmológicas, hipoacusia total izquierda, prostática, artrósica y en el aspecto psico-pisiquiatrico hace treinta años es objeto de tratamiento por la pérdida de audición. Ante esta situación, Bonadío señaló que "resulta por demás atendible al momento de acceder a lo peticionado".
En adición, Bonadío dijo: "Debe destacarse que tramita aquí y a la fecha, solo un pedido de arresto preventivo con fines de extradición a los EEUU, con lo cual no puede percibirse riesgo procesal alguno en el sentido concreto de perjudicar la investigación llevada a cabo en dicho país, a partir de su detención domiciliaria".
Pero tomo medidas específicas: la prohibición de la salida del país, la entrega de sus pasaportes y la colocación de pulseras electrónicas, tal cual requirió al Servicio Penitenciario Bonaerense.
Los Jinkis se entregaron a la Justicia luego de varios días de estar prófugos y de fracasar, tanto por parte del juez de primera instancia como por la Cámara Federal, de que les concedan la eximición de prisión. Tanto Hugo como Mariano, que los une una relación de padre e hijo, fueron denunciados por la justicia norteamericana por haber pagado sobornos con el plan de quedarse con los derechos de transmisión de la Copa América. En Comodoro Py, mientras salían, se encontraban con sus familias.