En el barrio Ludueña de la ciudad de Rosario se vio la peor cara del fútbol: la de la muerte. Un hombre de 44 años fue asesinado por un vecino de un disparo mientras festejaba el triunfo de Central frente a Newell’s.
La bala que terminó con la vida de Omar Alcides Verón, de 44 años, vino desde una casa lindera ubicada en el Pasaje Ghandi al 5800. Eran alrededor de las 17 cuando, en plena euforia “canalla”, el agresor disparó dos veces su carabina calibre 22: una bala le perforó el pecho a él y la otra le rozó el cuero cabelludo a su hija Beatriz, quien fue internada sin riesgo de vida en el Hospital Centenario.
Por el hecho fue detenido un hombre de apellido Leiva, acusado de ser el autor de los disparos. En principio también la Policía había aprehendido a su hijo -que es primo de la víctima fatal, según confirmó el fiscal de la causa, Adrián Spelta-, aunque finalmente fue liberado.
"Son familiares y vecinos que si bien no vieron el partido juntos los veían a una distancia de 30 metros, cada uno en su casa. Y a raíz de la situación de goles que se fueron dando hubo cargadas mutuas. Hasta que finalizó el partido, los hinchas de Central cargaron al de Newell's, que era familiar, y este reaccionó con un arma de fuego desde el interior de su casa realizando dos disparos. Hiriendo a una chica y a su padre, ocasionándole la muerte", contó Spelta, en declaraciones que reproduce el diario La Capital.
comentar