Los acusados por el crimen de Solange Aguirre -quien apareció enterrada y decapitada en 2012- son Alejandro Reynoso, ex pareja de la mujer y detenido con preventiva, y su hijo Sergio, que llega al juicio en libertad.
Un comerciante y su hijo de 21 años comenzarán hoy a ser juzgados por el asesinato de Solange Aguirre, una joven de la localidad bonaerense de Benavídez que en 2012 apareció enterrada y decapitada en una isla del delta de Entre Ríos.

Los acusados son Alejandro Reynoso (40), ex pareja de la víctima, dueño de una pollería de Benavídez y detenido con prisión preventiva, y su hijo Sergio (21), que llega al juicio en libertad con una falta de mérito.

El tribunal a cargo del debate estará integrado por los jueces Alberto Ortolani, María Elena Márquez y Gonzalo Aquino, mientras que la acusación quedará a en manos del fiscal de Benavídez, Sebastián Fitipaldi, el mismo que realizó la instrucción de la causa.

Por su parte, la familia de la víctima estará representada por el abogado José Vera y los acusados tendrán un defensor particular.

Según las fuentes, Reynoso padre está confeso en la causa y cuando admitió el crimen trató de desvincular por completo a su hijo.

Pero luego se conocieron informes forenses que determinaron que Solange había sido asesinada en el mismo sitio donde la decapitaron y mutilaron, es decir, en la isla del delta donde estuvieron juntos padre e hijo, razón por la cual el fiscal Fitipaldi y el particular damnificado solicitaron que Sergio Reynoso también sea juzgado como presunto coautor del crimen.

Padre e hijo enfrentan una imputación por 'homicidio agravado por alevosía', que prevé una pena de prisión perpetua.

Aguirre (22) fue vista por última vez el 5 de setiembre de 2012, cuando salió a comprar cigarrillos a un supermercado chino de Benavídez, partido de Tigre, donde quedó grabada por cámaras de seguridad del comercio.

La joven era madre de dos niños, un varón que ahora tiene 7 años y una nena de 4, que es hija de Reynoso padre, a pesar de que ellos nunca fueron una pareja formal.

De acuerdo a lo establecido en la causa, Aguirre dijo que después de ir al supermercado que iría a hablar con el padre de su hija a una de sus pollerías ubicadas en la ruta 9, también en Benavídez, para pedirle el dinero de la manutención de la menor.

Mientras que Reynoso fue detenido, se quebró y confesó el crimen ante el primer fiscal de la causa, Marcelo Fuenzalida, en ese momento a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Delitos Conexos a la Violencia de Género de San Isidro.

      Embed