Un oficial y una sargento de la Policía bonaerense podrían ser condenados a penas de entre 15 y 22 años de prisión cuando este lunes se conozca el veredicto del juicio por el homicidio de la joven Valeria Alejandra González, también efectivo de la fuerza, ocurrido en septiembre de 2001 en la localidad platense de Ringuelet y que se pretendió atribuir a un suicidio, aunque la posterior investigación permitió avanzar en la hipótesis de un crimen.
Tras una larga lucha por el esclarecimiento de lo sucedido, encabezada por los padres de la víctima, y luego de una serie de irregularidades en la instrucción del caso, con ciertos matices de “encubrimiento”, el debate se desarrolló en las últimas semanas ante el Tribunal Oral Criminal Nro. 4 de La Plata, luego de un par de postergaciones, basadas en cuestiones burocráticas y presentaciones de las defensas de los imputados, Juan Carlos Veck (39 años) y Débora Ruth Vizcarra (43), quienes afrontan cargos por el delito de “homicidio calificado”
Ahora, luego de las declaraciones de algunos testigos y, fundamentalmente, de los peritos que expusieron “pruebas contundentes” ante los magistrados, se aguarda por el fallo.
Al formular sus alegatos, la fiscal de juicio Florencia Budiño solicitó la aplicación de la pena de 15 años de prisión para los acusados, mientras que la abogada Rosario Burlando, quien representa a la familia González en su rol de particular damnificado, pidió una condena de 22 años de cárcel. En tanto, los letrados defensores Daniel Apaz y Adrián Fernández Koenig por el lado de Veck y Juan José Barragán asistiendo a Vizcarra se manifestaron en favor de la absolución.
Tras más de 16 años de espera y luego de haber atravesado distintas etapas, sin dejar de seguir de cerca las alternativas del expediente, Orlando González, padre de la agente asesinada de un balazo en la cabeza, sostuvo que “creemos que, de una vez por todas, se hará justicia.
Las pruebas son claras, como que mi hija no disparó ningún arma para suicidarse, entre otras evidencias contundentes sobre la participación de los acusados en el hecho, como así también que después se “plantaron” cosas para hacer pasar todo como un suicidio. El tiempo pasó, el dolor no y solo esperamos una condena ejemplar”.
Cabe recordar que el 25 de septiembre de 2001, a las 7, el cuerpo sin vida de Valeria González (de entonces 23 años),, quien cumplía funciones en la comisaría 8va. de La Plata, apareció tirado con un impacto de bala en la sien derecha, en la calle 1, entre 518 y 519, de Ringuelet, aunque se presume que la ejecutaron a las 3 de la madrugada de ese mismo día.
Las posteriores contradicciones en los relatos de los efectivos que participaron de la instrucción del hecho, más el dermotest negativo en las manos de la víctima y la aparición del casquillo del proyectil del lado izquierdo del cadáver, generaron las primeras sospechas sobre que se trataba de un crimen.
Los familiares de la joven siempre apuntaron a la participación del novio (Juan Carlos Veck) y una amiga (Débora Vizcarra) en el asesinato, hasta que recién nueve años después, el fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta se hizo cargo del caso y en poco tiempo, elevó la solicitud de detención de los dos sospechosos, modificando la carátula de la causa de “averiguación de causales de muerte” a “homicidio agravado”.
A los dos policías acusados se les dictó la prisión preventiva y quedaron detenidos, aunque la sargento accedió al arresto domiciliario y por ser madre de una niña pequeña a los pocos meses y el oficial también fue beneficiado con la libertad. Además, ambos fueron colocados en disponibilidad preventiva, cobrando un porcentaje de su sueldo, pero nunca fueron exonerados de la Policía bonaerense.
En la instrucción, se puntualizó que “un hombre, con la participación de una mujer, efectuó en el interior de un Chevrolet Corsa un disparo de arma de fuego que impactó en el cráneo de González, provocandole la muerte.
Los homicidas dejaron el cuerpo en la calle, colocando un arma de fuego entre sus piernas, para simular que se había suicidado, le cambiaron la chaqueta y llevaron ese auto al Comando de Patrullas de La Plata donde fue lavado y reparado”.i
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