El próximo miércoles se concretará la jornada de alegatos en el juicio que se le sigue al único imputado por un doble femicidio de madre e hija, ocurrido en febrero de 2015, en un departamento del barrio porteño de Constitución, tras las audiencias en los que los testigos, entre el padre y abuelo de las víctimas y varios vecinos, complicaron al acusado.
El debate se desarrolla ante el Tribunal Oral Criminal Nro. 7 que juzga a Juan José Campos, de 36 años, por los crímenes de Elizabeth “Romi” Wilson y su hija Estefanía Abril. Este hombre, que se fugó luego de matar a la mujer y la chica, afronta los delitos de “homicidio agravado”, tanto por el vínculo, como haber mediado violencia de género.
Cabe recordar que este sujeto era pareja de “Romi” Wilson al momento del hecho y según la investigación habría asesinado a puñaladas a la mujer y su hija, para luego escapar y recién pudo ser detenido el 19 de febrero de 2016 en la ciudad de Santa Fe, donde ya convivía con una nueva pareja, quien fue la que lo denunció.
Durante la primera audiencia, los jueces Alejandro Martín Becerra, Gabriel Vega y Gustavo Rofrano escucharon la declaración de siete testigos, entre ellas la del padrastro de Elizabeth Wilson, que vivía a la vuelta del departamento, en la zona de Constitución.
El hombre, de 79 años, contó que si bien su hijastra era muy reservada en una ocasión le había dicho que tenía que contarle algo “muy, muy feo” sobre su pareja. Además, contó que le había comentado que Campos (que trabajaba como pizzero) la celaba mucho y le revisaba el teléfono celular.
En tanto, tres vecinos coincidieron en que durante la madrugada del 20 de febrero de 2015, escucharon gritos y un pedido de auxilio de una mujer. Dos de ellos bajaron del edificio, hablaron con la policía que estaba en la calle y en ese momento vieron al imputado acercarse y sostener, a diferencia del resto de los habitantes del lugar, que los gritos venían desde afuera del edificio.
A pesar de esta confusa situación, terminaron creyendo la versión del luego acusado por el doble femicidio. Durante la segunda audiencia del juicio, declararon vecinas de las víctimas, y una de ellas fue la que escuchó una discusión entre “Romina” Wilson y Juan José Campos el 19 de febrero por la noche donde la mujer le decía que se fuera de la casa. También una testigo del momento en que los efectivos policiales encontraron los cuerpos, aportó los mensajes de WhatsApp que intercambió en el momento que se oyeron los gritos con Elizabeth Wilson. En el requerimiento de elevación a juicio, realizado por los fiscales Justo Rovira y Mariela Labozzetta, esos mensajes fueron considerados como parte del plan del acusado para generar “la falsa idea de que su pareja estaba viva” y no era ella la que había pedido auxilio.
Además, la pedicura de la familia contó que el imputado le revisaba el teléfono a su pareja y que la controlaba mucho, al punto de que no la dejaba salir sola de la casa, mientras que la empleada que realizaba las tareas de limpieza del edificio recordó haber visto a Campos ese viernes 20 por la mañana y también el lunes 23 de febrero.
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