Eliana Asensio fue víctima de un robo mientras trabajaba en un local del centro de Mar del Plata. Dos chicas la distrajeron y le quitaron su móvil. Una es menor. Las redes sociales la ayudaron a recuperarlo, aunque debió negociar con la otra parte. "Un familiar vino al local y me lo dio. Pidió que borre las publicaciones y denuncias", le contó a POPULAR

Es lunes por la tarde en Mar del Plata. Dos chicas entran a un local céntrico. En su interior sólo está la vendedora. Una, morocha, de pelo largo, le pregunta sobre aritos y anillos. La otra, rubia y con remera amarilla, se interesa en mochilas, pero no toca ninguna. Camina hacia el fondo. Se saca los lentes para ver mejor un producto que está colgado en la pared. No le interesa. Al lado está la caja y un celular de la vendedora, que, de espaldas a ella, atiende a la amiga. Las cosas no son las que buscaba y decide irse en silencio. El terreno está limpio para el robo: la rubia de remera amarilla se lleva el celular. Un viejo pero efectivo truco. Pero un truco defectuoso. Una de ellas tiene una vida activa en las redes sociales y sus cuentas la condenarán.

Eliana Asensio, de 19 años, trabaja en el local de bijouterie y accesorios de moda de la calle Rivadavia, entre Santiago de Estero y Santa Fe. Ella fue la víctima de la estrategia de distracción de las dos jóvenes que se presentaron en el comercio. “Las noté extrañas porque una comenzó a preguntar por aritos y cosas que no coincidían con su vestimenta”, le cuenta a POPULAR, pero aclara que, por educación y para continuar con su trabajo, siguió ante la cliente que no paraba de hacer consultas sobre precios.

“La otra chica salió, ya sabía que venían juntas, y, por las dudas, me fijé en el mostrador”, relata Asensio. Cuando se dio cuenta de que le faltaba su Samsung J2 Prime, fue por todo. El dueño le facilitó las filmaciones de la cámara de seguridad. La escena ocurrida apenas minutos atrás parecía homenajear al “How to steal a Galaxy Smarthphone?” (¿Cómo robar un celular Galaxy?), el video de YouTube de más de tres millones y medio de visualizaciones en el que un hombre se lleva el teléfono de un vendedor de helados en Brooklyn, Estados Unidos.

Robo en Mar del Plata

El robo quedó registrado por las cámaras de seguridad

EL EFECTO DE LA RED

“Le mostré el video a mi novio y él lo capturó para pasárselo a distintos grupos de WhatsApp”. Lucas Farullo expandió el video entre sus contactos y recibió datos: nombres, direcciones, algunas fotos. La chica era conocida por robar celulares en los boliches de Mar del Plata.

En Instagram, Farullo encontró el perfil que buscaba. “Family Love”, decía su descripción (se omite el usuario porque la acusada es menor de edad). La adolescente tenía una sonrisa. En su Instagram Stories publicó a las 13:58 de ese lunes 18 de diciembre una historia: está acostada, con sus dedos imita un revólver y escribe “Aburrida”.

Tiene puesta la remera amarilla. Tiene 16 años. Tiene varias causas en las comisarías de la zona.

“Esa foto la subió una hora antes del robo”, afirma Asensio, cuyos amigos y familiares comenzaron a escribirle a la “chica de remera amarilla”, pero los bloqueaba a todos y terminó por eliminar la cuenta. Publicó en su Facebook lo que le sucedió. Fue compartido y comentado por centenas. Fue a hacer la denuncia: los policías también habían visto la secuencia en las redes sociales.

“Sentí mucha bronca e impotencia”, dice la madre, Analía Rojas, cuando comenzó a notar los bloqueos.

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LA NEGOCIACIÓN

“Ey, si querés el celular borrá todo y dejá de escracharnos. Borrá todo y yo te lo doy”. El mensaje cayó en la cuenta de Facebook de Eliana, pero fue Farullo el que empezó el diálogo sin que la otra parte lo advirtiera. Quien hizo contacto fue una familiar de la ladrona.

Le compartió el video, aunque su interlocutora ya lo había visto en la publicación viral. El joven de 20 años tenía como única arma las imágenes que condenaban a la ladrona. Pero sabía que si ella decidía eliminar su perfil, todo terminaría en un celular irrecuperable.

“Borrala (la publicación) y te lo doy, así de fácil. Decí que ella lo va a devolver, te va a pedir perdón y que yo no tengo nada que ver”. Ese fue el primer mensaje amistoso que recibió el novio. “No hagas denuncia”, fue el segundo.

La publicación fue eliminada. La mujer pidió que le aportara una dirección para pasar a dejarlo. Eliana no quiso darle el dato. “Tampoco quería que fuera a mi trabajo. No tenía confianza”, dice, con toda lógica.

Sin embargo, el martes 19 de diciembre notó algo extraño. “Una chica pasó varias veces por la puerta del local. Fueron como tres. Miraba y no entraba”, relata.

—¿Vos sos Eliana?— le preguntó.

—Sí, ¿qué necesitás?— respondió Eliana.

—Esto es tuyo.

La mujer le dio el Samsung. Sólo le pidió que publicara que el celular había sido devuelto. No dejó nombres y se fue sin decir nada más.

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EL CELULAR RECUPERADO

La historia de Eliana con su celular terminó de buena manera. Todavía no puede creer cómo su publicación se expandió por la red y, mucho menos, el resultado final. “Por lo que me dijeron muchos, el fin de semana estuvo robando celulares en boliches de Mar del Plata”. Cuando encendió el aparato, notó que no tenía chip ni tarjeta de memoria. Le escribió a la mujer. La respuesta marcó el último capítulo de esta historia: “¿Encima querés el chip y la tarjeta?”.

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