El operativo se realizó por una medida judicial vinculada a la propiedad del inmueble. Los ocupantes cuestionaron la documentación y aseguraron que el templo no fue vendido.
Una medida judicial derivó este lunes en un operativo de desalojo en una sinagoga de Flores, donde un rabino y al menos 30 fieles permanecieron atrincherados durante varias horas para impedir que abandonaran el inmueble.
La intervención ocurrió en el templo ubicado en Helguera 270, con participación de efectivos de la Policía de la Ciudad. La orden había sido dispuesta por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N° 99, a cargo del juez Camilo Jorge Almeida Pons.
El procedimiento se originó en una disputa por la propiedad del edificio entre dos sectores ortodoxos. De acuerdo con las primeras informaciones, un fallo favorable a los denunciantes habilitaba la venta del inmueble, pero quienes estaban dentro sostuvieron que eran sus legítimos propietarios y rechazaron el desalojo.
Durante la protesta, uno de los religiosos, que se presentó como presidente del templo, defendió la permanencia en el lugar y cuestionó cualquier posibilidad de comercialización: “Nuestros abuelos y nuestros padres fueron los compradores. Es un templo que fue comprado, está escrito en los libros que un templo nunca se puede comprar ni demoler".
Además, afirmó que los ocupantes fueron informados recientemente sobre una supuesta operación inmobiliaria. "Nos enteramos que hace dos meses, nos dijeron que la propiedad estaba vendida y nos teníamos que ir", declaró.
El hombre también puso en duda la validez de los papeles vinculados al inmueble. Según explicó, el templo habría sido adquirido en 1950 y el título que le mostraron desde una inmobiliaria tendría inconsistencias. En particular, señaló que el documento exhibido estaba fechado en mayo de 1926.
Por otra parte, rechazó que la propiedad hubiera sido efectivamente vendida y planteó una posible transformación del espacio. “La propiedad no se vendió y no se va a vender nunca”, afirmó. Luego agregó: “Ellos dijeron que la propiedad estaba vendida y nos teníamos que ir. No nos vamos a ir, es un templo de mucha historia. De ninguna forma lo voy a entregar”.
Mientras continúa el conflicto por la documentación, el religioso sostuvo que la situación deberá resolverse en el ámbito judicial. “Se va a demostrar todo”, aseguró al defender la postura de quienes se mantuvieron dentro del templo.