La mujer fue golpeada y atada por delincuentes que entraron a su casa de madrugada. Hace seis años, su marido murió tras un hecho similar. La familia reclama mayor seguridad.
Una jubilada de 82 años fue víctima de un violento robo en su vivienda del barrio porteño de Villa Soldati, donde al menos cuatro delincuentes ingresaron durante la madrugada, la golpearon y la ataron para robarle dinero y pertenencias. El caso conmociona por un antecedente trágico: hace seis años, su esposo murió tras un asalto similar en la misma casa.
El ataque ocurrió minutos antes de las 2 de la mañana, cuando los ladrones forzaron una ventana para ingresar a la propiedad ubicada sobre la calle Martínez Castro. Una vez dentro, revolvieron todos los ambientes y redujeron a Clotilde, a quien además intentaron amordazar.
Según relató su hija, los asaltantes se llevaron la jubilación que la víctima había cobrado recientemente, su teléfono celular y otros objetos de menor valor. Tras el hecho, la mujer logró salir a la calle bajo la lluvia para pedir ayuda a vecinos.
“Esta gente no sabe lo que hace. No puedo aguantar que cuatro chicos hagan conmigo lo que hicieron. Yo ya no puedo vivir más acá porque la próxima vez me matan”, expresó la víctima en declaraciones televisivas, visiblemente afectada por lo ocurrido.
La familia asegura que no se trata de un hecho aislado. En 2020, el esposo de la mujer fue atacado durante un robo en el mismo domicilio. En aquella ocasión, recibió un golpe con la culata de un arma que le provocó un hematoma subdural. Falleció seis meses después, en plena pandemia.
“Estamos cansados. Hace seis años perdimos a mi papá y ahora le pasa esto a mi mamá”, señaló su hija, quien también cuestionó la falta de atención médica que recibió su padre en ese momento y denunció que no se realizaron estudios clave para su tratamiento.
En esta oportunidad, los delincuentes habrían utilizado una sustancia negra -posiblemente hollín- en sus manos para evitar dejar huellas. Esa hipótesis surgió a partir de marcas detectadas en distintos sectores de la vivienda, incluida una puerta que conduce a una terraza en desuso.
En el lugar trabajó personal de la Policía de la Ciudad, que realizó peritajes y relevó rastros, aunque hasta el momento no hay detenidos. La causa quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 7, a cargo de Leonel Gómez Barbella.
El episodio reavivó el temor de la familia, que en su momento había evaluado abandonar la vivienda tras la muerte del padre, pero decidió quedarse. Ahora, la situación parece insostenible. “Este barrio ya no sirve, está lleno de delincuentes. Nadie respeta a nadie”, afirmó la hija de la víctima.
También advirtió que los robos en la zona son frecuentes, aunque muchos no se denuncian públicamente por miedo a represalias. A diferencia de lo ocurrido años atrás, esta vez decidieron visibilizar el caso y exigir mayor presencia policial.
Mientras tanto, la familia analiza trasladar a la mujer a otra vivienda para resguardarla. “¿Tengo que perder a mi mamá también?”, se preguntó su hija, en medio de la angustia y el reclamo por seguridad en una zona golpeada por la reiteración de hechos violentos.
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