El gerontólogo Ricardo Iacub pone en tela de juicio la capacidad del juez de la Corte Suprema, pero asegura que ningún test arroja que personas más jóvenes se convierten en más aptos que los adultos mayores para ciertos y determinados trabajos.
La embestida del Gobierno nacional contra el juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Carlos Fayt, de 97 años, encendió la polémica sobre el desempeño intelectual de los adultos mayores que ocupan puestos de responsabilidad o altos cargos ejecutivos.

Para el gerontólogo Ricardo Iacub (48), profesor de Psicología de la Tercera Edad y Vejez de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, la edad no constituye un límite en sí mismo para ejercer una función pero al mismo tiempo reconoce que después de los 90 años existe un 50 por ciento más de chances de sufrir deterioro cognitivo.

-¿Se puede a los 97 años ejercer un cargo como el de ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación?


No se puede hacer una generalidad por lo que no hay una referencia precisa sobre si puede o no cumplir una persona de esa edad con ese cargo. Lo que hay que pensar es que a los 97 años los niveles de deterioro cognitivo y la capacidad psicofísica disminuyen notoriamente para ejercer distintos roles. Si alguien de esa edad tuviera que ir todos los días a trabajar podría tener más impedimentos. En alguna medida se debería testear estas capacidades para desempeñar un rol profesional a lo largo de toda la vida o sino como se hace en el caso del registro de conducir para los mayores de 70 a quienes se les vuelve a tomar diversas pruebas. Con todo, no podemos señalar que la edad sea un límite en sí mismo pero puede haber probabilidades de limitaciones psicofísicas.

-¿Conoce particularmente el caso del juez Fayt?

No, así que no puedo dar una opinión precisa. Tampoco quiero intervenir porque hay una pelea política en el medio.

-Desde el Parlamento se sugiere un examen médico al juez. ¿Qué tipo de estudios deberían hacerse en caso de prosperar la medida?

Aunque entiendo las razones, pareciera que recién ahora se acordaron (de examinarlo), a los 97 años. Si prosperara el estudio, lo importante sería analizar el campo de desarrollo profesional en el sentido de qué pericias requiere para trabajar. Uno sabe que él no va todos los días a su despacho, un permiso que muchos no tienen. Entonces hay que saber cómo se construye su rol profesional para ver qué prueba se solicita. Para evaluar la capacidad cognitiva podría pedirse el estudio Folstein, minimental, pero hay otras pruebas que sirven para testear a nivel cerebral ciertos tipos de daños a nivel cognitivo. La resistencia física debe evaluar si la persona puede sostener un tipo de tareas que no le resulte agobiante.

-¿Esos estudios podrían constatar su capacidad para cumplir su función?

Si (Fayt) demuestra que puede hacerlo para mí sería una alegría. Cada adulto mayor encara con optimismo los desafíos con los que lo enfrenta la vida. Pero a esa edad más del 50 por ciento sufre deterioro cognitivo, es decir, no puede razonar bien o muestra signos del comienzo de una demencia visibles en la lenta capacidad de abstracción y conversación. En síntesis, hay que ver si tiene capacidad para ser juez. El filósofo Mario Bunge, que tiene 95 años, ha señalado en una entrevista reciente que a su edad puede hacer muchas cosas pero no las mismas que hacía antes. Admitió que hasta los 90 años ejerció como profesor pero que como perdió parte de la visión, eso no le permitía seguir siendo docente.

-¿Existe un prejuicio en la sociedad en contra los adultos mayores que quieren seguir trabajando pese a tener edad para jubilarse?

Lo que existe es una ley más que un prejuicio (respecto a la ley previsional), que creo habría que revisarla. Mucha gente no tiene ganas de jubilarse y quiere seguir trabajando. Pero también hay que rescatar el concepto de que la jubilación significa una nueva etapa en la vida. En la Argentina existen niveles de prejuicio muy altos que no tienen tanto que ver con un análisis racional sino más bien que se fundan en motivos estéticos. Por eso muchos puestos no se cubren: no se toman adultos mayores porque piensan que no van a funcionar en determinadas tareas. Pero conozco una empresa de software que contrata adultos mayores para desempeñarse como vendedores y han demostrado muchas capacidades y recursos que incluso les permitieron imponerse a los jóvenes. En cambio, uno observa en la actualidad que los gerentes de los bancos son cada vez más jóvenes y tienen poca experiencia cuando llegan al cargo

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El deterioro cognitivo y el avance de los años




-¿A qué edad comienzan a manifestarse el deterioro cognitivo?


Los cambios congnitivos aparecen a los 50 años con problemas en la memoria y dificultad para recordar nombres propios o hablar de corrido. Lo que no significa que haya una limitación para trabajar. A medida que crece la edad, aumentan las chances de ir a uno más profundo, como las demencias. El tiempo de proyección es bastante largo: en general después de los 70 y entre los 80 y los 90 años se incrementa la proporción subiendo un 30% las chances. Pero muchas personas de edad pueden trabajar, incluso con menos memoria, adoptando ciertas estrategias. Frente a la misma tarea que realiza un joven, puede cumplir por la experiencia.

-¿Esa experiencia los ayuda a desempeñarse correctamente en su tarea?

Casos como los de Fayt son de una complejidad enorme. Es cierto que puede tener una lectura del Derecho muy asimilada e incluso tener un mejor desempeño hablando de Derecho que de sí mismo. Está en una edad muy tardía, casi llegando a los 100 años. Estudios realizados en Cuba afirman que llegan, en casos excepcionales, muy bien. Pero eso no significa que se mantengan como en otras etapas de la vida: una gripe los tira abajo. Es la edad de la fragilidad que antes arrancaba a los 75 y ahora a los 80.

-¿Es cierto que la lectura mejora capacidad cognitiva?

La lectura en sí misma no. Pero un estudio realizado en Canadá testeó la capacidad intelectual de un grupo de mayores y concluyó que los que no leían perdían más memoria que los que sí lo hacían. El hábito hace a nuestro desarrollo cognitivo. Por ejemplo, si alguien mayor a los 65 años deja su actividad y sólo se queda en el tallercito de su casa, tendrá repercusión en el sistema cognitivo.



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