En el gobierno insisten en que la marcha que hoy encabezará Hugo Moyano se debe al avance de las causas judiciales en su contra y que con una demostración de poder busca frenar los procesos que llevan adelante los jueces. “Quiere que paremos las causas pero, aunque quisiéramos, no podríamos porque ahora estamos conectados al mundo y en pleno intercambio de información con organismos de control y antilavado”, advirtió un importante funcionario en Casa Rosada.
Hoy se espera una multitud alrededor del palco que se va a emplazar en 9 de julio y Belgrano, frente al ministerio de Desarrollo Social. Para evitar desmanes, como los ocurridos durante una protesta de 2017, los organizadores van a disponer un cordón de militantes de Camioneros para blindar el escenario donde el líder de Camioneros cerrará el acto.
Ayer en Casa Rosada voltearon la página tras la crisis política devenida de la renuncia del ex subsecretario general de la Presidencia, Valentín Díaz Gilligan, y se mostraron expectantes por la marcha de hoy por la que en las últimas semanas intercambiaron mensajes con varios jefes sindicales que, a la postre, terminaron bajándose de la protesta.
Uno de ellos, José Luis Lingieri (Obras Sanitarias), ayer estuvo reunido con funcionarios en el palacio de gobierno por los planes de obra de estatal AySA que sumará cobertura en ocho nuevos municipios del Conurbano.
“Queremos seguir negociando con la CGT. Hablamos con todos salvo con lo que tiran 20 kilos de piedras como Palazzo o algún gremio de izquierda. Incluso con Moyano, con Pablo (el hijo) no porque no le interesa”, confió un estrecho colaborador de Mauricio Macri.
El presidente compartirá hoy acto con el titular de uno de los gremios petroleros, Guillermo Pereyra, en ocasión de la apertura de un foro de energías renovables del G20, a partir de las 8.45, en el CCK. Se trata del gremialista con el que anudó el acuerdo para mejorar la producción y competitividad en Vaca Muerta y que luego se replicó en otras actividades.
Esos acuerdos sectoriales se frenaron con la reforma laboral que el Ejecutivo impulsó luego del triunfo electoral. Caído el debate de un proyecto único, ahora en el oficialismo apuestan nuevamente a negociar con gremios afines por rubro. “Importa la voluntad de cambiar no una ley”, definió el funcionario consultado sobre los entendimientos en los que empresas y sindicatos acuerdan cambios incluso en los convenios colectivos.
Lo cierto es que hoy Moyano buscará dar una muestra de fuerza hacia dentro de una CGT dividida y contará con el respaldo de algunos sindicatos “amigos”, otros afines al kirchnerismo y organizaciones sociales.
“La marcha es un volver atrás. Él (por Moyano) durante mucho tiempo se ocupó de tener muchos expedientes paralizados y ahora que se están moviendo quiere que se los frenemos. Por eso la gente piensa que muchos sindicalistas y dirigentes kirchneristas están deslegitimados”, explicó un ministro consultado.
En el oficialismo cuentan con un sindicalismo dividido: dos de los tres jefes del perimido triunvirato de la CGT -Héctor Daer y Carlos Acuña- se bajaron de la marcha, lo mismo que el grupo de los Gordos que agrupa a los gremios grandes de servicios, la UOM y tampoco hay uniformidad en acompañar la protesta en la poderosa CATT (gremios del transporte); la UTA y La Fraternidad no serán de la partida, por caso.
Juan Carlos Schmid, moyanista y referente de la CATT, sabe que algunos gremialistas del nucleamiento darán apoyo “testimonial” a la marcha pero no subirán al escenario. “Con magros resultados económicos el gobierno se lleva todo con una CGT dividida. Es que no se sabe en cuántas partes quedará separada” tras la marcha, evaluó una fuente sindical.
Recordó que en anteriores ciclos de confrontación con el Ejecutivo el moyanismo logró quedarse con el timón de la central de Azopardo coexistiendo con otras centrales obreras. “Ahora no se sabe quién podría asumir. Juan Carlos es el más potable pero sabemos que quieren imponer a Pablo (Moyano). Pero él es la piedra en el zapato, rompe todo, y muchos no lo tolerarían”, sentenció. No obstante, la fuente rechazó el argumento oficial para deslegitimar la convocatoria a la protesta. “Hay gremios que cierran paritarias 15% sin cláusula gatillo cuando sabemos que la inflación anual va a estar en 20 puntos por lo menos. La semana próxima 3 gremios grandes más acompañarán la pauta del gobierno. Así pierden los trabajadores”’, fustigó.
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