Cristina Kirchner tuvo un tenso encuentro con Claudio Bonadio, en el que presentó un escrito y después salió por la puerta principal de Comodoro Py para tener un breve contacto con la prensa. Allí, sobre una especie de tarima improvisada y frente a decenas de micrófonos, tampoco contestó preguntas pero brindó un duro discurso contra el juez federal y contra el Gobierno nacional.
Después de quejarse de que estaban sobre una obra en construcción y de que Gendarmería no le permitió ubicarse más cerca de los tribunales, la ex Presidenta calificó como “un gran disparate jurídico” su llamado a indagatoria en la causa impulsada por el fiscal Alberto Nisman antes de morir, por presunto encubrimiento del atentado a la AMIA.
“Lo más importante que tengo para decirles es que esto que han caracterizado como traición a la patria… la única traición a la patria que hay hoy en el país es utilizar al poder judicial para perseguir a los opositores”, disparó de entrada.
Y siguió: “El objetivo es atemorizar a los dirigentes de la oposición; quieren hacer callar a la oposición en el parlamento. Quieren un parlamento sumiso, donde los legisladores voten lo que ellos quieren, y conmigo con lo van a lograr. Estoy dispuesta a representar a los 3 millones y medio de bonaerenses que se manifestaron contra el ajuste (en las últimas elecciones legislativas)”.
Para Cristina Kirchner, todo “tiene que ver con el ajuste que se viene, para que se hable de otras cosas y no de los aumentos, las flexibilizaciones, la reforma laboral, el aumento en la edad jubilatoria, la cláusula de movilidad”. “Conmigo no van a poder”, remató.
Y se manifestó dispuesta a “hacer honor a lo que la gente votó y a ser una legisladora que va a cumplir con el mandato de los bonaerenses y de los argentinos que creen que pueden vivir en un país mejor”.
“Es muy patético lo que hacen”, cerró, y aceptó algunas fotos antes de retirarse acompañada por los suyos.
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