Con la seguridad al tope de las demandas en todas las encuestas, se entiende que el tema resulte prioritario para cualquier oficialismo, máxime en época de elecciones.
Por obvias razones es una obligación hacerse cargo y dar respuestas contundentes en la provincia de Buenos Aires, y a su vez es una gran apuesta en CABA.
María Eugenia Vidal cuenta con el handicap de haber dado señales claras de intentar cambiar el statu quo en la Bonaerense, y tiene a su favor el reconocimiento de que en un año y medio no puede revertir décadas de una modalidad enquistada en la fuerza. Pero el crédito no es eterno.
En el caso de la Ciudad, el traspaso de la Federal fue una demanda permanente desde que el distrito tuvo su propia Constitución, y solo cuando sus autoridades tuvieron el mismo color político que las nacionales pudo ser satisfecha. Pero tiene sus riesgos por partida doble: porque siempre es difícil satisfacer las demandas ciudadanas en materia de seguridad, y por las resistencias de esa fuerza a pasar a ser una policía local.
Además de los contratiempos previsibles, las autoridades de ambos distritos han coincidido paradójicamente en una situación curiosa: las policías de la Provincia y la Ciudad han quedado descabezadas. El caso más traumático es el porteño, donde la flamante Policía de la Ciudad se encontró antes de cumplir su primer semestre con su jefe preso.
Las autoridades porteñas se lamentan en privado que los buenos resultados que aseguran tener en esta primera etapa han sido eclipsados por este imprevisto, y avanzan con pasos medidos para resolver la situación. Con José Potocar parecieran haber hecho “la gran Gómez Centurión”, el jefe de la Aduana apartado ante la primer denuncia y repuesto en el cargo ni bien se confirmó su inocencia. La gran diferencia es que el suspendido jefe policial está preso y ayer se confirmó su procesamiento con preventiva. Ya es hora de resolver su reemplazo.
En la Provincia, donde sorprendió la salida de Pablo Bressi, la situación es diferente: el comisario renunció y el relevo fue natural, siendo ascendido su segundo. E insisten en La Plata en negar las sospechas que acompañaron su salida, aunque todos recuerdan la insistencia de Elisa Carrió en vincularlo con el narcotráfico.
En este contexto adverso, que muestra a los dos distritos principales que gobierna Cambiemos con situaciones similares, volvieron a surgir voces sugiriendo jefaturas civiles al frente de esas fuerzas. Algo que el macrismo rechaza, ante la convicción de que “los policías nunca terminan reportando a ese jefe civil, sino al superior jerárquico de la fuerza”, aseguró una fuente consultada por este medio.
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