La misión del FMI llegó al país para revisar metas del acuerdo con el Gobierno, en medio de la polémica por cambios en el IPC y la salida de Marco Lavagna del INDEC.
Una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegó este jueves a la Argentina para avanzar en la revisión de las metas del programa acordado con el gobierno del presidente Javier Milei durante el primer trimestre de 2025. La visita forma parte del seguimiento periódico que realiza el organismo sobre los compromisos asumidos por el país.
La comitiva del Fondo está encabezada por el director del Departamento del Hemisferio Occidental, Luis Cubeddu, junto al jefe de misión para la Argentina, Bikas Joshi, quienes mantendrán reuniones con funcionarios nacionales para evaluar el cumplimiento de los objetivos pactados.
El arribo de los representantes del FMI se produce en un contexto de fuerte polémica interna, a pocas horas de que el Poder Ejecutivo impulsara la salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en medio de diferencias por la actualización de la metodología para el cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Según trascendió, Lavagna buscaba aplicar la nueva fórmula de medición de la inflación a partir de este año, mientras que el oficialismo, con el presidente Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, al frente de la postura, pretendía postergar su implementación hasta que se produzca una normalización de los precios.
Más allá de los nombres propios, el principal foco de atención de la misión del FMI estará puesto en el cumplimiento de la meta de acumulación de reservas internacionales netas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el objetivo que el Gobierno incumplió por mayor margen dentro del programa.
El BCRA debía cerrar el cuarto trimestre de 2025 con reservas netas positivas por USD 2.400 millones, aunque tras la primera revisión la meta fue flexibilizada a USD 2.600 millones negativos. Aun así, el equipo económico no logró alcanzar ese objetivo, en gran parte debido a la estrategia cambiaria adoptada para contener precios y a las ventas de divisas realizadas en medio de la volatilidad previa a las elecciones legislativas.
“El foco va a estar puesto en la acumulación de reservas internacionales, que es lo que el Gobierno incumplió por mayor distancia. Veremos cómo lo revisan; imagino que le van a otorgar el waiver, pero es clave porque de eso depende un desembolso cercano a los USD 1.000 millones”, señaló el director de C&T Asesores Económicos, Camilo Tiscornia.
Desde el Gobierno sostienen que la situación comenzó a revertirse en las últimas semanas. En lo que va del año, el Banco Central compró USD 1.297 millones y las reservas internacionales brutas se ubican en USD 45.417 millones, impulsadas por el inicio de la fase cuatro del programa económico, que ajusta las bandas cambiarias por inflación y permite compras en función de la demanda de dinero.
De cara a las próximas revisiones, el FMI ya redujo de manera significativa las exigencias en materia de reservas. Para el primer trimestre de 2026, el organismo fijó una meta de USD -3.100 millones, cuando originalmente exigía un nivel positivo de USD 900 millones. Para el cierre del cuarto trimestre, el objetivo quedó en USD 8.400 millones, por debajo de los USD 10.400 millones previstos inicialmente.
Pese a las dificultades, en el Gobierno no perciben un clima de tensión con el Fondo. Durante el Foro Económico Mundial de Davos, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo un encuentro con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, quien destacó públicamente los avances del programa y la reciente acumulación de reservas.
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