El 17 de octubre de 1945 el pueblo inundó la Plaza de Mayo pidiendo la libertad del coronel Perón, detenido en Martín García. Esa masiva manifestación fue el inicio del peronismo, que modificó el mapa político argentino

Se cumplen 74 años de aquella Plaza de Mayo colmada por una multitud de trabajadores que exigían la liberación de Juan Domingo Perón, un hito que transformaría a aquel coronel en el indiscutido líder del movimiento político nacional y popular que a partir de ese 17 de octubre de 1945 cambió para siempre la forma de realizar la política en la Argentina.

Pocos acontecimientos de la historia argentina fueron impulsados con la fuerza transformadora de aquel momento, que marcó un quiebre e hizo posible que los sectores populares conquistaran derechos sociales y condiciones de ciudadanía, así como el debate de ideas como el concepto de justicia social, independencia económica y soberanía política.

Dos años antes, un golpe de Estado encabezado por el general Arturo Rawson puso fin el 4 de junio de 1943 al gobierno de Ramón Castillo, surgido del fraude electoral, poniendo fin a la Década Infame, en la que se instauró una continuidad de gobiernos ungidos mediante elecciones arregladas.

En ese entonces, Perón comenzó a forjar su camino desde el Grupo de Oficiales Unidos (GOU) y luego desde la Secretaría de Trabajo y Previsión. Sin embargo, el 9 de octubre de 1945, el general Eduardo Avalos detuvo a Perón y lo trasladó a la Isla Martín García, lo que derivó en la convocatoria a una huelga nacional revolucionaria, que culminó con la plaza colmada y la posterior liberación de su líder, en la medianoche de aquel 17 de octubre.

El reclamo de los trabajadores provenientes de los suburbios en favor de la liberación del que consideraban su líder y en el que depositaban las esperanzas de un cambio trascendental, estaba lanzado sobre el epicentro de la Ciudad. Allí, por la lealtad del pueblo, en la medianoche del 17 de octubre, nacía una nueva Argentina

El rol de Evita

Ya desde los días previos a ese 17 de octubre, mientras Perón estaba detenido, Evita desplegó una intensa actividad relacionada a la coordinación de la histórica movilización que convergió hacia la Plaza de Mayo para demandar la liberación del líder.

La figura de Eva Duarte tuvo en la gesta del 17 de octubre de 1945 un alto perfil y le cupo una actuación preponderante en la organización de la gesta, puntualmente por el contacto que había establecido con diversos dirigentes de extracción gremial dispuestos a movilizarse en pos de la liberación del coronel Juan Domingo Perón.

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Evita motorizó parte de la explosión popular de la histórica jornada que cambió el rumbo de los argentinos. Desde ese día Perón y Evita nunca se separaron, hasta la muerte de la mítica mujer que caló hondo en el corazón de miles y miles de ciudadanos, tanto sean peronistas como no. Incluso, estuvo al frente de la muchedumbre que pidió la liberación de su líder y marchó a la par de otros hasta la Plaza de Mayo.

"Me largué a la calle buscando a los amigos que podían hacer todavía una cosa por él. Fui así, de puerta en puerta. En ese penoso e incesante caminar sentía arder en mi corazón la llama de su incendio, que quemaba mi absoluta pequeñez. Nunca me sentí tan pequeña, tan poca cosa, como en esos días memorables. Anduve por todos los barrios de la gran ciudad. Desde entonces conozco todo el muestrario de corazones que laten bajo el cielo de mi Patria. A medida que iba descendiendo desde los barrios orgullosos y ricos a los pobres y humildes las puertas se iban abriendo generosamente, con más cordialidad. Arriba conocí únicamente corazones fríos, calculadores, prudentes corazones de hombres comunes incapaces de pensar o hacer nada extraordinario, corazones cuyo contacto me dio náuseas, asco y vergüenza", cuenta Evita, en "La razón de mi vida", cuando hace referencia al extraordinario acontecimiento.

Sobre la participación de Evita en la gesta del 17 de octubre de 1945, la periodista y escritora Vera Pichel conoció la verdad de boca de la protagonista. Ella fue, aseguró, "integrante de la jornada y propulsora de la marcha. Los días de angustia vividos desde la detención de Perón le dieron fuerzas para actuar. Corrió de sindicato en sindicato, pidiendo acción. Reclamó de dirigentes cosas concretas. Llegó a Juan Atilio Bramuglia, a la sazón abogado de la Unión Ferroviaria, pidiéndole la firma para un habeas corpus... En el coche de la cancionista Conchita Piquer siguió recorriendo barrios obreros, en procura de la solidaridad que en ese momento necesitaba para la libertad de Perón".

El historiador Félix Luna, por su parte, dio cuenta de un episodio vivido por Eva por aquello días. Evita tomó un taxi para dirigirse a San Nicolás, a la casa de Ramón Subiza, cuando, al pasar frente a la Facultad de Ingeniería de la calle Las Heras fue reconocida por un grupo de estudiantes. El chofer la habría denunciado: "Mi pasajera es Eva Duarte", les dijo. Los jóvenes la obligaron a bajar y la golpearon, dejando horribles marcas en su rostro: "Por cada golpe me sentía morir y sin embargo a cada golpe me sentía nacer. Algo rudo pero al mismo tiempo inefable fue aquel bautismo de dolor que me purificó de toda deuda y de toda cobardía", dijo ella misma al referirse al hecho.

"Ella había pasado el día vagando por las calles, del Hospital Militar -dónde se encontraba detenido Perón- a la Plaza de Mayo, contemplando a la multitud", dice, por su lado, Alicia Dujovne Ortiz. Delia Maldonado, ex enfermera de la Fundación Eva Perón dio su testimonio. La mujer se desempeñaba, por aquellos días, como enfermera de un sanatorio donde, el 16 de octubre recibió un llamado telefónico que ponía de manifiesto la actividad quien la Abanderada de los Humildes venía realizando en el armado de la gesta.

Además de los aportes que los historiadores hicieron en torno a la participación de Eva Duarte en los acontecimientos del 17 de octubre de 1945, testigos directos de la épica jornada que transformó la realidad política y social del país también realzaron el rol de la Abanderada de los Humildes en el Día de la Lealtad. Quien solía recordar lo mucho que hizo Evita en aquella jornada era el ya fallecido ex intendente de Lanús, Manuel Quindimil, quien ese 17 de octubre también tuvo intensa actividad en su carácter de obrero y militante.

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