"No influye la corrupción de De Vido o de Cristina Kirchner en la campaña, no suma o resta votos, por aquello de 'qué le hace una mancha más al tigre'”, fue el particular análisis que hizo el martes un alto funcionario a 10 días del inicio formal de la campaña electoral, y en la misma jornada en la que el presidente Mauricio Macri fustigó al ex ministro de Planificación tras conocerse el pedido de desafuero y detención de la Justicia.
En el oficialismo sostienen que el kirchnerismo podría alcanzar los 30 puntos en las elecciones primarias porque tiene “un núcleo duro” inconmovible ante cualquier denuncia de corrupción que afecte a sus principales dirigentes.
En este marco, los candidatos a ingresar al Senado por Cambiemos, Esteban Bullrich y Gladys González, y Graciela Ocaña, quien encabeza la nómina de postulantes a la cámara baja, se aprestan a terminar los spots para los medios de comunicación, los afiches y la estructura que tendrá a su cargo la estrategia para “ganar como sea” la provincia de Buenos Aires, la madre de todas las batallas.
Los equipos de la gobernadora María Eugenia Vidal, comandados por su jefe de campaña Federico Salvai, una vez por semana se reúnen en Casa Rosada con los equipos comandados por Marcos Peña para diagramar ideas y estrategias de campaña.
Aunque todas las semanas hay una “bajada” de funcionarios nacionales y provinciales al Conurbano -donde el oficialismo pugna por mejorar sus chances en las populosas Tercera y Primera secciones electorales-, sólo a partir del 15 de julio se mostrarían a las cabezas de listas con la gobernadora Vidal.
Es que la principal estrategia ya está definida: será la “buena imagen” de la gobernadora bonaerense, rodeada de los candidatos, quien lidere los actos de campaña. El debut oficial está previsto para el sábado 15 de julio en el marco de un nuevo “timbreo nacional” del que también formará parte el presidente Mauricio Macri.
En el oficialismo, en verdad, prevén dos campañas bien diferenciadas para las PASO del 13 de agosto y las Generales del 22 de octubre.
Aunque advierten que elegirán “no confrontar porque a la gente no le gusta ver a los políticos pelear”, en el Gobierno saben que surgirán rispideces con la Unidad Ciudadana de Cristina Kirchner.
No obstante, los estrategas bonaerenses no consideran oportuno confrontar con lo “viejo”, según el manual de Durán Barba, y en cambio sugieren enfocarse en un mensaje propositivo.
Admiten que el kirchnerismo podría sacar en las primarias un porcentaje “alto”, cercano al 30 por ciento que, a la postre, también se acercaría a su techo. Y enfatizan que no es conveniente “subirse” al mensaje del establishment que pugna por “dejar tercera” a la ex presidenta porque de ese modo la candidata se victimizaría y crecerían sus chances.
A decir verdad, en el gobierno tampoco desean un crecimiento desmedido del massismo que complique la performance del oficialismo en octubre.
Con todo, los estrategas de Cambiemos buscarán enfocar los mensajes en “lo local” para de ese modo llegar a los 135 municipios bonaerenses y que la gobernadora Vidal a través de redes sociales y otros medios cuente “las obras no como algo frío sino como algo que promueva la inclusión social”.
Desde fin del año pasado el oficialismo aceleró la obra pública en la Provincia. La ampliación de las redes de agua potable y cloacas y la pavimentación de caminos serán las principales muestras de “gestión” que el Gobierno buscará promocionar de cara a las elecciones de agosto y octubre.
Según se pudo averiguar, en los distritos en los que le son adversos del Conurbano, los referentes territoriales deberán concentrase en las localidades donde Cambiemos obtuvo buenos resultados en 2015. “Por ejemplo, en La Matanza tenemos localidades donde cosechamos un 30% ese año. Vamos a concentrarnos en todo el partido pero hay que defender lo que conseguimos el pasado”, finalizó el funcionario consultado.