El dirigente social anticipó cómo será el año electoral en la calle y anticipó que, si esto sigue así, las organizaciones "no podrán ser canales de articulación"

Los índices que marcan el aumento de la pobreza y la inflación son la confirmación, en números, de una realidad que se vive día a día en los barrios. En la vida diaria, además, tiene reflejo en las masivas manifestaciones de diferentes organizaciones sociales que salen a la calle para visibilizar la problemática social.

Uno de los movimientos sociales más representativos es la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular y tiene en Gildo Onorato a uno de sus principales referentes. En una charla con POPULAR, el secretario de Políticas Sociales del Movimiento Evita anticipa cómo será el año electoral en la calle y hace un análisis de cómo la pobreza avanza sobre los barrios.

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-¿En qué estado está hoy conflictividad social?

Está en un momento muy álgido teniendo en cuenta el contexto económico, los alarmantes índices de pobreza que, para nosotros no son nuevos, pero que ahora se han legitimado y han conmovido a la opinión pública. El Gobierno tiene la facultad de ser una fábrica de pobres. Lo único que creció con este gobierno es el dólar, la tasa de interés y la cantidad de pobres. Nosotros somos la última barrera de contención al delito, al narcotráfico y a la ausencia del estado.

-¿Qué opinás de la frase de Mauricio Macri cuando dijo que quería que se valore a su gobierno por los índices de pobreza?

Que Macri fracasó rotundamente con su planteo de pobreza cero, de unir a los argentinos y también fracasó rotundamente en los resultados vinculados al narcotráfico. Porque hay todos los días más consumo problemático y delito por el consumo problemático. Son puestas en escena cuando el consumo de este tipo recrudece.

-Recién hablaste de que existe una conflictividad social en un momento álgido, pero antes existía una buena sintonía con Carolina Stanley. ¿Esa relación está rota?

Nunca hubo ni buena ni mala sintonía, lo que había era diálogo institucional. Para nosotros el diálogo es un factor estratégico que tanto costo conseguir. También entendemos que al dialogo lo tenés que acompañar con realizaciones concretas. Estamos orgullosos del dialogo institucional con el Gobierno, con la Pastoral Social, la CGT, bloques opositores, en todas las instancias legislativas. El problema que aquellos que pretenden hacer un negocio de la ruptura de los puentes institucionales, a partir de la alimentación de la grieta cuestionan una política responsable, quieren que se genere violencia. Y lo impulsan tanto desde el gobierno como de algunos sectores de la oposición y las grandes crisis como la de la 89 o 2001 perjudicaron a los humildes.

-¿Hay formas de canalizar estos temas a través del diálogo o no?

Nosotros bregamos porque el conflicto social tenga canalización institucional, en la medida que no lo haya el conflicto y el desborde es mucho más factible y lamentablemente, producto de la agenda del gobierno, estamos acercándonos a situaciones de desborde social porque es irremediable la pelea y la demanda de los humildes. Si esto sigue así, no vamos a poder ser el canal de articulación de los graves problemas que hay producto de la tremenda desarticulación del tejido social que está dejando el modelo de Cambiemos.

Según estadísticas del INDEC, en el último año, la pobreza alcanzó a casi 2,7 millones de personas. Es decir, el 32% de la población y, en los últimos seis meses, aumentó casi un 4,7%. Esa tasa registrada genera un degradamiento en el tejido social y, desde las organizaciones sociales, empiezan a notar un mayor crecimiento en los reclamos y en la búsqueda de salir a la calle por parte de las barriadas. Por esta situación, la CTEP, la CCC y Barrios de Pie vuelve realizar una jornada de Nacional de Lucha el próximo 11 de abril.

-¿Ustedes están funcionando como un freno a estos reclamos o tratan de calmar?

Mirá, no es un freno ni una potenciación. Nosotros tenemos una responsabilidad con los compañeros que viven en nuestras barriadas. Son parte de las unidades productivas y pensamos que nadie quiere la violencia, nadie quiere una gran crisis. Porque sacan estabilidad a la democracia y ahí solo ganan los poderosos. Los que ganan cuando el estado es débil son los que especulan con el dólar, con las tasas, con las finanzas. Los grandes exportadores, los que pierden en la crisis siempre son los pobres. Por eso nosotros somos profundamente democráticos. Ahora, el daño que está generando este modelo económico está haciendo sufrir a todos los sectores, inevitablemente van a empezar a generarse situaciones de desborde. Querramos o no querramos los dirigentes, porque no somos dueños de ninguna persona.

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-¿Cómo están sus organizaciones? ¿Notan un crecimiento?

Estábamos notando un incremento de la asistencia. Ya no solo de pibes y pibas que asistían a comedores. También de muchos ancianos y, a posterior, a familias enteras. No solo trabajadores informales, ya hay familias enteras de trabajadores formales que van a cenar. No nos sorprende eta realidad que se vive y lamentablemente el gobierno y muchos sectores de la oposición han hecho caso omiso de lo que está pasando en las barriadas. La política, en general, está muy alejada de lo que pasa en los barrios.

-Decís que la política está alejada de los barrios. ¿El descreimiento es tanto para Cristina Kirchner como para Mauricio Macri?

Hoy la mayoría de la barriada popular lo único que pretende es que Macri se vaya. Y en diciembre sin importar quién o quiénes lo reemplacen en el gobierno. Hay hambre y pobreza, no hay trabajo... Escasea la changa, el trabajo informal, y está empezando a destruirse el trabajo formal. Eso genera una situación de desamparo muy grande.

-¿Cuál sería un candidato, para vos, que pueda generar esta reconstrucción del trabajo formal'?

Creo que necesitamos un gobierno que haya abordado un gobierno con situaciones de crisis, que pueda reconstruir el dialogo del peronismo con el campo y tener una buena sintonía con la industria. Me parece, a mí humildemente, que el mejor candidato para esa situación es Felipe Solá.

¿Cómo sería el primer paso para tratar de modificar esta situación?

Primero construir un gobierno de transición, de unidad nacional. Donde podamos estar los sectores de las industrias, del campo, del trabajo, los sectores de la producción, de los movimientos populares y planteándonos una propuesta de nación donde nada y nadie quede afuera. La prioridad sea abordar el 35% de la pobreza estructural que tenemos ese es el principal camino. Tener en cuenta que demanda un proceso de reconstrucción, hay que saldar falsas dicotomías, la unidad nacional es fundamental y debemos tener como prioridad el abordaje de la pobreza estructura.

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