El kirchnerismo marcó la cancha ante los cuestionamientos del arco opositor frente a la postura asumida por el Ejecutivo nacional, que buscó minimizar el impacto de la manifestación del jueves.
impacto de la manifestación del jueves.
Mientras que dirigentes de la oposición profundizaron ayer las críticas al Gobierno nacional tras la protesta del jueves pasado, con reclamos por lo que consideran el “autismo” y el “ninguneo” de la manifestación, el oficialismo ratificó el rumbo y buscó minimizar el impacto generado por el denominado 8N.
La ministra de Seguridad, Nilda Garré, cuestionó que “en la marcha del otro día se vio claro, había palabras o consignas que estaban casi uniformadas” contra la inseguridad.
Según analizó, esta situación fue consecuencia de la “instalación mediática de la inseguridad como déficit del Gobierno nacional”.
Desde sectores diversos como el radicalismo, la CGT y el PRO, los reproches al Gobierno nacional estuvieron vinculados con la ausencia de respuestas de la Casa Rosada a los pedidos que se escucharon en distintas ciudades del país y las “ironías” que formuló la presidenta Cristina Fernández sobre el tema.
“La gente reclama contra la inseguridad, contra la inflación, que son temas que le afectan su vida de todos los días, y la Presidenta no solo no la escucha sino que le falta el respeto con ironías”, advirtió el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta.
El funcionario consideró como “muy preocupante” la actitud de la Jefa de Estado y resaltó que la protesta que se concretó en la cuidad, el Gran Buenos Aires y el interior del país fue una “demostración maravillosa” de la ciudadanía que se manifestó “de manera pacífica y con un mensaje respetuoso”.
Por su parte, el ex vicepresidente Julio Cobos desestimó la crítica oficial de que los manifestantes del cacerolazo “no saben qué es lo que reclaman” y anticipó que desde el Gobierno nacional “seguro no van a acusar recibo de esto”. “No es que no sabe qué es lo que reclama, las cosas que espera de un gobierno al que votó”, opinó el dirigente radical.
También se sumó a la polémica el jefe de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, quien alertó que la mandataria parece vivir en una “especie de burbuja que no le permite ver la realidad” y vaticinó que “los reclamos se van a ir profundizando”.
Cuestión de forma
“El reclamo es por la forma despectiva que tiene el Gobierno de tratar los reclamos que se le realizan y ayer lo confirma la Presidenta” al descalificar la protesta, resaltó el dirigente sindical.
Sin embargo, el subsecretario general de la Presidencia, Gustavo López, consideró ayer “disparatados” algunos de los reclamos durante la manifestación, a la que volvió a vincular con la “derecha”, y ratificó que el Gobierno seguirá “profundizando el modelo” porque “una salida conservadora nos mataría.
“Lo que no hay que hacer es ceder, hay que ser finos en los argumentos, no hay que caer en provocaciones, hay que ser inteligentes, pero lo único que no podemos hacer es ceder a la derecha”, explicó.
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