"Lo que muchos creen es que esto está funcionando y no hay vuelta atrás", fue una de las frases de Marcos Peña cerca de la medianoche que grafica el ánimo oficial tras el triunfo de Cambiemos a nivel nacional -ganó en distritos hostiles como Santa Fe y San Luis- y al cierre de esta edición mantenía una ventaja de 2 puntos en la estratégica provincia de Buenos Aires donde competía contra la ex presidenta Cristina Kirchner.
Desde el bunker montado en el predio de Costa Salguero anoche las principales espadas del oficialismo festejaban el triunfo de la consolidación de lo que denominan la ‘marca Cambiemos’ en todo el país. En el cierre, un funcionario contó que con ‘mesas testigos seguimos entre 2 y 3 puntos arriba de Unidad Ciudadana’ en la Provincia.
La performance del oficialismo, en el distrito donde se libra ‘la madre de todas las batallas’, superó las expectativas dado que las encuestas daban a Cambiemos entre 4 y 6 puntos abajo del neokirchnerismo.
Para apuntalar su estrategia de nacionalizar los comicios de medio término, los estrategas del oficialismo sentenciaron que Cambiemos mejoró sus resultados en 20 de las 24 provincias respecto a las PASO de 2015. Y, en este marco, explicaron que los candidatos de Cambiemos al cierre de esta edición ganaban en las 5 provincias de más peso electoral: Buenos Aires, CABA, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Si estos resultados fueran refrendados en las generales de octubre, el oficialismo repetiría la épica victoria del alfonsinismo en 1985. Sería la primera vez en 32 años que una fuerza política ganaría estos distritos en una elección de medio término.
Los resultados más sorpresivos del oficialismo se registraron en Entre Ríos, San Luis y Santa Fe. Y en estas primarias, Cambiemos se impuso en Santa Cruz -el diputado Eduardo Costa suele visitar Casa Rosada- y San Luis -hace 3 meses Mauricio Macri visitó la provincia para bendecir a Claudio Poggi, lo que determinó la alianza de los Rodríguez Saá con el kirchnerismo-, dos bastiones peronistas que sólo tuvieron gobiernos de ese signo desde 1983.
La alianza gobernante también obtuvo buenas performances en Chaco y Tierra del Fuego, distritos también administrados por el justicialismo. En Córdoba el macrismo reafirmó la hegemonía lograda en el balotaje de 2015. Por ello hubo un saludo especial de Macri desde el escenario de Costa Salguero: ‘Agradezco a los bonaerenses por haber acompañado y a los queridos cordobeses, los que primero impulsaron el cambio’.
A los discursos de las principales espadas del PRO le siguieron los cantos de los militantes ‘No vuelven más’, claramente dirigidos a los candidatos de Unidad Ciudadana, que vale decir no fueron acallados ni por María Eugenia Vidal ni por Macri. De todos modos, el jefe de estado se mostró dispuesto a bajar el nivel de confrontación y convocar a la oposición a consensuar políticas de largo plazo.
Al cierre de esta edición, Cambiemos mantenía una ventaja de 3 puntos en los candidatos a senadores nacionales respecto a los postulantes del kirchnerismo. ‘Ganamos distritos como Hurlingham que en principio no contábamos. Compensamos con votos de la primera sección los que no conseguimos en la tercera donde es fuerte Cristina. Y también sumamos un gran porcentaje del 12% de indecisos’, fue el sesudo análisis de una fuente gubernamental consultada.
Hernán Iglesias Illia, coordinador de Comunicación Estratégica de Jefatura de Gabinete, concedió que resultó un tanto sorpresiva la performance en territorio bonaerense. ‘Eran los números que teníamos de máxima’, confió. Algunos analistas sostienen que en los últimos 10 días muchos votantes que habían apoyado a Cambiemos en 2015 volvieron a depositar su voto en el oficialismo. A ellos les dedicó un mensaje Vidal: ‘un agradecimiento especial a los que dudaron y, último momento, volvieron a respaldarnos’
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