Al cálido recibimiento que Mauricio Macri le dio a su par italiano, Sergio Mattarella, le faltó algo: compartir un buen plato de pasta. Es que en el almuerzo de honor realizado en el Museo Casa Rosada ambos mandatarios degustaron, de plato principal, lomo.
Mattarela arribó al palacio gubernamental a las 12.30 de ayer y fue recibido por una formación de granaderos: apenas ingresó por la explanada de Rivadavia, Macri lo saludó y lo invitó a seguirlo para la foto de ocasión en el Salón Blanco y luego a la reunión privada en su despacho del primer piso.
Más tarde se produjo la declaración conjunta nuevamente en el Salón Blanco donde el jefe de Estado argentino renovó los “vínculos únicos” que unen a ambos países y subrayó que la visita del mandatario europeo constituye “una demostración del afecto, de la historia y también de la confianza que tiene el pueblo italiano en este proceso que ha comenzado en la Argentina”.
En este sentido, admitió que “tenemos un nivel de relación y de familiaridad entre ambos pueblos que es difícil encontrar para los argentinos un país nos haga sentir que estamos en casa cada vez que la visitamos”. Y, además, recordó que casi la mitad de nuestra población desciende de inmigrantes de la península e incluso él es hijo de un calabrés (Franco Macri).
Varios ministros, como el ascendente Esteban Bullrich -virtual candidato en la Provincia-, miraron atentamente las exposiciones. Sorprendió la ausencia del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la presencia del jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta que ingresó tarde y le “robó” el asiento a Pablo Avelluto cuando éste había pasado al estrado a firmar uno de los convenios que rubricaron ambos países.
Al finalizar la declaración, el presidente Macri agasajó a Mattarella y la comitiva extranjera con un almuerzo en el Museo Casa Rosada y recordó la visita que realizó el año pasado el entonces primer ministro Matteo Renzi, cuando “empezamos a ver de qué manera volver a relanzar, potenciar, profundizar este maravilloso vinculo que tenemos entre ambos países”.
Degustaron un menú consistente en crocantín de trucha ahumada, acompañado con vino chardonnay, lomo dijo con zanahorias y papas baccaral, regado con malbec y flan con dulce de leche de postre.
No hubo pasta como en aquella comida que compartieron el año pasado en ocasión de la visita del fundador del PRO a Roma, como él mismo recordó durante su alocución de ayer en el Salón Blanco.
Sí hubo lugar para el intercambio de obsequios. Macri le entregó a Mattarella la Orden del Libertador San Martín en el Grado de Collar, en tanto que el mandatario europeo le retribuyó con la Orden al Mérito de la República de Italia en el grado de Cavaliere de Gran Cruz, Gran Cordón.
La visita del mandatario italiano dio comienzo a una intensa agenda internacional de Macri. El próximo sábado iniciará su periplo de 10 días que lo llevará a Dubai -una escala confirmada a último momento, donde aprovechará para entrevistarse el sheikh Ahmed Bin Zayed Al Nahyan, el príncipe heredero de los Emiratos Arabes Unidos-, a China y a Japón, donde realizará sendas visitas de Estado.