El pronunciamiento surgió tras una reunión con trabajadores de prensa, quienes advirtieron por el cierre de la Sala “Decano Roberto Di Sandro” y reclamaron garantías para ejercer su labor.
La Iglesia manifestó su rechazo a la prohibición de ingreso de periodistas a la Casa Rosada, una medida adoptada por el gobierno de Javier Milei tras una denuncia por supuesto espionaje ilegal.
El pronunciamiento de la Conferencia Episcopal Argentina surgió tras un encuentro con trabajadores de prensa afectados por el cierre temporal de la sala histórica.
En el documento, difundido este lunes por la mañana, la Conferencia Episcopal repudió la decisión de suspender las acreditaciones de todos los trabajadores de prensa en Casa Rosada luego de una insólita denuncia de la Casa Militar por supuesto espionaje ilegal contra dos trabajadores de TN y remarcaron "lo imperativo de erradicar discursos de odio".
El texto expresa que en el encuentro, los trabajadores de prensa se expresaron acerca de la importancia de la labor que realizan en Casa de Gobierno, "de modo prácticamente ininterrumpido, desde el año 1940". Además reafirmaron la necesidad de respetar el derecho a trabajar, a la libre expresión y a la información a la sociedad. A su vez, hicieron especial énfasis en el cuidado de los principios Constitucionales y los valores afectados en estas circunstancias.
"Se coincidió en lo imperativo de erradicar discursos de odio, en consonancia con los mensajes del Papa León XIV sobre su llamado a 'desarmar las palabras y dejar de lado expresiones hirientes. Hacemos votos por una pronta solución a través de canales de diálogo y entendimiento'", completa el comunicado. Y concluyó: "hacemos voto por una pronta solución a través de canales de diálogo y entendimiento".
Durante una misa realizada en La Matanza, referentes eclesiásticos advirtieron sobre el avance del narcotráfico entre los jóvenes y apuntaron contra la falta de presencia estatal.
El obispo de San Justo, Eduardo García, fue uno de los más duros en su mensaje. En plena celebración, señaló: “Este lugar sufre la encrucijada del dolor de la ausencia del Estado y el avance del narcotráfico”, al tiempo que remarcó que se trata de una problemática que afecta de lleno a los sectores más vulnerables.
En ese sentido, lanzó una frase que resonó con fuerza y que sintetizó la preocupación de la Iglesia: “No queremos que nuestros pibes crezcan en la narcoesperanza, sino que nuestros barrios se pongan de pie porque ese es nuestro trabajo como Iglesia, ayudar a la dignidad de los hijos de Dios”.
La misa estuvo encabezada por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, quien también dejó un mensaje con tono social y político. Durante su intervención, citó al papa Francisco y sostuvo: “Estamos en el mismo barco y tenemos que salir juntos de esto. También de la pobreza, de la postergación y de la exclusión. O salimos juntos o no salimos”.
Colombo además destacó el rol de las comunidades religiosas y los actores territoriales que trabajan en los barrios más golpeados, al asegurar que “sostienen la esperanza en medio de situaciones difíciles”.
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