No son casas prefabricadas: son de construcción industrial, se van a hacer en Argentina con paneles de hormigón o bien de madera revestida’, fue la explicación que ayer brindó Iván Kerr, subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda para intentar bajar el tono a la polémica por la supuesta importación de unidades prefabricadas para vivienda social que se conoció en estos días.
En el gobierno informaron que negocian con China créditos para construcción de 15 mil viviendas sociales, en el marco del vínculo estratégico entre los dos países que selló el kirchnerismo en 2014 e incluso se rubricó con una ley. Si la construcción de las postergadas represas de Santa Cruz, que Mauricio Macri intentará destrabar en la gira al país asiático de mayo próximo, las plantas nucleares proyectadas y la renovación del Belgrano Cargas fueron la primera etapa del plan de inversiones, las viviendas sociales arrancarían el segundo tramo que se llevaría adelante entre 2017 y 2021.
A su lado, Ricardo Delgado, subsecretario de Coordinación de Obra Pública Federal, sostuvo que continúan las negociaciones con las autoridades chinas, que el convenio es por el ventajoso financiamiento que ofrecen los bancos de ese país y que una vez confirmado, a fin de año se lanzaría una licitación internacional -también hay interesadas firmas españolas y norteamericanas- para la instalación en el país de este modelo de negocios habitacionales. Aunque haya otros competidores, las empresas orientales serán las que cuenten con mayores ventajas relativas para ganar la compulsa por un tema de financiamiento y costos.
Los funcionarios de Interior remarcan que Argentina no perderá soberanía y que el impacto sobre PyMEs y empresas locales no será significativo. Sostienen que el país exigirá en los pliegos que toda la mano de obra sea local -’salvo algún ingeniero o gerente por una cuestión técnica podrá ser chino’, adujeron-, y al menos el 50% de los insumos de las unidades también deberán ser de industria nacional.
Los chinos además del financiamiento ofrecen la instalación en el país de las empresas con el sistema de construcción industrial de viviendas. Salvo excepciones, en el país se levantan casas ‘en forma tradicional’. Asimismo, en el gobierno remarcaron que es necesario abrir el juego a otros jugadores por el déficit habitacional estructural que afecta al país: se necesitan 3.600.000 soluciones habitacionales y un tercio de ese número son viviendas nuevas.
‘Para hacer frente a la demanda anual de 150 mil soluciones habitacionales al año no alcanza con lo que puedan ofrecer los planes estatales actuales y el crédito hipotecario, que aún es bajo’, indicó Kerr.
Ambos funcionarios insistieron que las casas chinas no son esas ‘estructuras endebles’ conocidas como ‘prefabricadas’. En este sentido, precisaron que sí se utilizan prefabricadas para situaciones de emergencia. El sistema de construcción industrial, utilizado en Chile y Estados Unidos por ejemplo, se basa en la construcción ‘en seco’ con la colocación de paneles de hormigón o bien de madera revestida. Las firmas chinas en general trabajan con estructuras de cemento.
De acuerdo al planteo oficial, las 15 mil nuevas unidades habitacionales se levantarían según la siguiente distribución: un 40% en el Conurbano bonaerense, un 40% en las provincias del Plan Belgrano y un 20% en ‘grandes ciudades’ como Rosario o Córdoba.