En el Gobierno lo tuvieron en claro desde el principio: pese a que el Mundial de fútbol puede mejorar el humor de los argentinos en un momento económico muy difícil, en la Casa Rosada no quieren mezclar el fútbol con la política. En parte, para diferenciarse de Mauricio Macri. En parte, por una necesidad de mostrar austeridad en un momento en el que no sobran los dólares. Por ambas razones Alberto Fernández declinó la invitación de la AFA para ir a la final de la Copa del Mundo, y el domingo verá el partido en la quinta de Olivos.
“Tenemos que ser austeros” fue la frase que se escuchó en muchos despachos de la Casa Rosada desde que comenzó la Copa del Mundo, el pasado 20 de noviembre. Hubo prácticamente instrucciones para funcionarios y dirigentes políticos de no viajar a Qatar para ver el mundial.
Pero, además, en el Gobierno buscan marca la diferencia con Mauricio Macri, quien en su rol de presidente de la Fundación de la FIFA está en Qatar desde que comenzó el mundial de fútbol.
“Fútbol y política no se mezclan”, dijo contundente la portavoz del Gobierno, Gabriela Cerruti en su habitual conferencia de prensa de los jueves en la Casa Rosada. Y, aunque admitió que el “todos en el Gobierno estamos siguiendo de cerca esta hazaña que están haciendo los jugadores y el equipo técnico de la selección”, aclaró que “el Gobierno no se mete con esto, no tiene nada que ver con el fútbol que es algo que la ciudadanía debe poder disfrutar”.
En ese momento, temprano en la mañana, la vocera no confirmó si el presidente viajaría a Qatar a presenciar la final de la Copa del Mundo. Horas más tarde, la Casa Rosada confirmó que Alberto Fernández no viajará a Doha. Y el domingo a las 12 verá el partido en la quinta presidencial de Olivos.
Lo que ocurrió fue que en el momento en que la portavoz hacía sus declaraciones, aún no había llegado la invitación formal de la AFA para que el presidente Alberto Fernández viajara a presenciar la final entre Argentina y Francia. Por lo tanto, no podían declinarla aún, algo que hicieron horas más tarde.
Pese a que no viajará a Qatar y no coincidirá con su par, Emmanuel Macron, Fernández no se privó de intercambiar algunos mensajes por las redes sociales con el presidente de Francia.
En realidad, todo comenzó cuando el presidente electo de Brasil, Luis Inacio “Lula” da Silva, puso un tuit felicitando a ambos presidentes, de Argentina y de Francia, y deseándoles buena suerte a ambos para el partido del próximo domingo.
“Buena suerte el domingo, amigos @alfredez @EmmanuelMacron”, puso Lula en su cuenta de Twitter. El primero en responderle (en riguroso portugués) fue Macron: “Gracias @LulaOficial. Querido @Alferdez, uno de nosotros tendrá más suerte… veremos el domingo quién será. Con toda mi amistad… vamos los azules!!”.
El presidente argentino no se quedó atrás y le respondió a ambos. Eso sí, nada de francés ni de portugués. La respuesta fue en riguroso castellano: “Querido amigo @EmmanuelMacron, te guardo un enorme afecto y te deseo lo mejor para el futuro. Salvo para el domingo. Argentina es mi maravilloso país, ¡y es Latinoamérica! ¡Vamos la celeste y blanca!”.
Así, sin la presencia del presidente ni de ninguna otra autoridad que no sea el embajador argentino en Qatar, Guillermo Nicolás. Y, siguiendo su principio de que “fútbol y política no se mezclan”, es muy poco probable que Alberto Fernández reciba a la selección en la Casa Rosada si resultan ganadores. Tal vez, los salude en Ezeiza. Pero eso será después del domingo. Y para eso falta mucho.
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