ATE acusó a la empresa estatal de pagar siete millones de dólares por un software cuyo valor rondaría los 600l. Pidieron anular la compra y una auditoría integral.
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) presentó una nueva denuncia por sobreprecios contra Nucleoeléctrica Argentina S.A., la empresa encargada de operar las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse, y volvió a quedar en el centro de la escena su presidente, Demián Reidel, uno de los funcionarios de mayor cercanía con el presidente Javier Milei.
Según el gremio, la compañía habría adquirido un software de gestión administrativa SAP S/4HANA por siete millones de dólares, cuando su valor de mercado rondaría los 600 mil. De confirmarse, se trataría de un sobreprecio superior al 1000%. Ante esta situación, ATE solicitó la cancelación inmediata de la compra y reclamó una auditoría que analice el procedimiento.
Reidel, economista y ex integrante del Banco Central durante la gestión de Federico Sturzenegger, se consolidó en el último año como un asesor clave del Gobierno en áreas estratégicas, en particular en el sector energético y nuclear, con un perfil técnico alto y fuerte impronta ideológica dentro de La Libertad Avanza.
La nueva acusación se suma a una denuncia previa por un presunto sobreprecio del 140% en un contrato con la empresa Limpiolux S.A. para servicios de limpieza en las centrales Atucha I y II. Ese expediente se originó tras una licitación que elevaba de manera significativa los costos habituales del organismo, sin fundamentos técnicos aparentes.
A partir de ese proceso, el encargado de planta de ambas centrales, Juan Pablo Nolasco Sáenz, elevó una presentación ante el Comité de Integridad de Nucleoeléctrica en la que advirtió sobre intentos de reformular informes técnicos ya emitidos y pedidos explícitos para “justificar” económicamente ofertas más caras. En su escrito también mencionó intervenciones de áreas sin competencia directa y llamados reiterados con carácter de urgencia.
Tras conocerse esa denuncia, el directorio de la empresa resolvió frenar la licitación y apartar de sus cargos al gerente general, Marcelo Famá, y al gerente de Coordinación Administrativa, Hernán Pantuso, ambos designados por Reidel y considerados de su confianza. La decisión dejó al descubierto una fuerte interna en la conducción de Nucleoeléctrica.
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