La diputada Margarita Stolbizer confirmó a este diario que va a competir por la presidencia de la Nación y adelantó que tras ese objetivo espera atraer el voto de "muchos radicales que no se sienten representados por el reciente acuerdo de la UCR con el macrismo".
Según explicó, su decisión está ligada a la necesidad de construir una amplia oferta electoral de centro izquierda la que se encuentra vacante.
Por otra parte, planteó una grave denuncia contra el gobierno por contrataciones masivas de militantes de la Cámpora, pasando por alto requisitos legales de idoneidad.
- Le pido una definición sobre su candidatura presidencial.
- La definición es que voy a ser candidata, pero lo que no queremos es que el armado de un proyecto político se reduzca a una candidatura. Las candidaturas no resuelven las cosas y la demostración más clara es lo que pasó con UNEN que se presenta anticipadamente, con cinco candidatos y terminó implosionando. Entonces no se trata ahora de poner una candidatura para reemplazar otra. Yo trabajaba muy bien acompañando a Hermes Binner como candidato a presidente, pero Binner planteó la necesidad de discutir una nueva Argentina con la caída de UNEN y ahí surge la posibilidad de que yo sea candidata. Para nosotros lo importante es construir un cambio ético y cultural que nos permite mostrarnos desde una identidad bien diferenciada respecto de todo lo que hay.
- El espacio que Ud. está construyendo qué otras fuerzas lo integran. Sabemos que tiene buena relación con Pablo Micheli de la CTA.
- En realidad lo que aspiramos es a constituir un espacio político que sea el resultado de un conjunto de personas y organizaciones que creen que es necesario que exista una alternativa progresista y ética en la Argentina porque no se sienten expresados por ninguno de los otros candidatos. Esto no es patrimonio de un partido ni de varios, la idea es que puedan participar gente que venga del mundo sindical, de la juventud, de grupos académicos, culturales, de la ciencia, de los partidos políticos también.
- ¿Que papel va jugar Binner en esa construcción?
- Binner en gran medida es un armador de esto. Yo no hubiera sido candidata si no hubiera sido propuesta por él. Esto habla claramente de una visión y una generosidad en la propuesta del armado, cuando él consideró que llegó el momento en que había que haber otra discusión, así lo hizo. Es una persona fundamental en esto.
- Por estos días Ud. presentó una denuncia que involucra a La Cámpora por designaciones en la administración pública.
- Hicimos un relevamiento tomando los meses de enero y febrero de este año en base a información del Boletín Oficial, donde lo más extraño no es solamente la cantidad y reiteración de los nombramientos a través de muchísimos decretos de designaciones, sino que todos tienen una cláusula repetida que dice que se autoriza la designación de fulano de tal con carácter de excepción porque no cumple los requisitos de la ley. O sea, están nombrando a una cantidad de personas que no tienen ni la edad para ocupar los cargos ni los títulos habilitantes que se requieren. Esto fue muy notable en los últimos tiempos con las designaciones en las áreas de inteligencia, y en prácticamente todos los ministerios. Gente que ocupa cargos con 20 años, que no tiene ni la experiencia ni la capacidad. Eso muestra una vez más la utilización del Estado como un botín de la política. Además, hay un dato que hay que poner de relieve que es que el estado se ha convertido en el principal empleador precario, en contratos que terminan utilizándose como mecanismo de presión: se nombra porque son leales y se los mantiene en situación de precariedad para que sigan siendo leales. Esto es muy perverso y constituye un delito que es tomar decisiones al margen de las leyes.
- Qué haría si llegara a ser presidente con ese empleo espurio que se ha generado?
- Estamos haciendo la denuncia justamente para no convalidar, porque el gran problema es que se pueda entender que algo de esto tiene legitimidad. Y esto tiene además otra lectura y es el desmantelamiento de planteles de empleados con mucha experiencia en el estado, que como no aceptan ser funcionales al proyecto político oficialista los terminan echando. En diciembre del año pasado hicimos en el Congreso una audiencia pública, donde convocamos a gente de la Inspección de Justicia, de los ministerios de Relaciones Exteriores, Defensa e Interior, de la SEDRONAR, que expusieron sus casos. Casos dramáticos desde lo persona.
- ¿El resultado de la convención radical de Gualeguaychú, tuvo algún efecto sobre su decisión?
- Sobre mi decisión, ninguno. El efecto que sí tiene es que vemos que hay una cantidad de radicales que no se sienten expresados por esa decisión y que comienzan a llamar. Nosotros tranquilamente vamos a representar banderas y principios radicales.
- ¿Ha tenido contacto con esos dirigentes radicales enojados?
- Más que enojo de radicales lo que recibo son muchas demostraciones y gestos de acompañamiento desde los dos extremos del pensamiento radical. Gente muy antigua que ha compartido luchas con Raúl Alfonsín y gente muy joven que no quiere que le entreguen el futuro. Pero me parece que el radicalismo tiene que ir procesando sus decisiones. Hay muchos que salen a decir 'quedé el libertad para colgarme en la boleta de todos'.
- ¿Dado su pasado radical, vislumbra que tras la Convención pueda haber una ruptura en el partido?
- Depende de a qué se llame ruptura. La situación no es tan distinta a la que ocurría en 2007 cuando algunos radicales fueron con Kirchner, otros con Lavagna y otros vinieron a la coalición que nosotros teníamos con Carrió. Ahora me parece que puede pasar lo mismo: hay radicales que pueden estar con Macri, con Massa o con nosotros y hasta hay radicales con el kirchnerismo. Eso no implica que el partido desaparezca ni tenga rupturas terminantes. El radicalismo hoy no tiene mucha capacidad ordenadora. Pero eso ocurre no sólo con el radicalismo: cada vez existe menos eso que hace 30 años era el voto lealtad, el ciudadano hoy es cada vez más autónomo en su pensamiento y en su votación, y la gente que le genera confianza por distintas motivaciones y no necesariamente la disciplina partidaria.
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