La intervención directa de Diego Lemme, quien mantuvo una charla privada con el delantero, fue la llave para convencer al jugador de seguir vistiendo la camiseta del Halcón y evitar que se marchara con el pase en su poder.
En medio de una pretemporada marcada por el recambio y la austeridad, Defensa y Justicia logró destrabar una de las situaciones más complejas de su mercado de pases. Tras días de incertidumbre y marcadas diferencias contractuales, Abel Osorio llegó a un acuerdo de palabra con la dirigencia para renovar su vínculo con la institución de Florencio Varela.
La situación de Osorio mantenía en vilo al cuerpo técnico de Mariano Soso, ya que el contrato del ex Vélez había vencido el pasado 30 de diciembre. Al quedar técnicamente en condición de libre, el atacante estuvo en el radar de varios clubes importantes, entre ellos Racing y el fútbol mexicano, que buscaba aprovechar la oportunidad de sumarlo sin costo de transferencia. Sin embargo, la voluntad personal fue determinante para que las gestiones contractuales no naufragaran ante las presiones externas que buscaban otros rumbos.
La resolución del conflicto contractual trae alivio también en lo deportivo. Debido a la falta de acuerdo, Soso había tomado la determinación inicial de que el delantero no viajara a la gira de pretemporada en Brasil, priorizando a aquellos futbolistas que tenían su futuro asegurado en el club. Con la confirmación de su continuidad, el panorama cambia radicalmente: en caso de no irse negociado, el entrenador volverá a tenerlo en consideración.
Desde la dirigencia valoran el gesto de Osorio de renovar y no dejar al club con las manos vacías, entendiendo que, aunque su futuro inmediato esté en Varela, la firma del contrato también protege el patrimonio de la institución ante una posible venta futura.