
Tras ser golpeado brutalmente por delincuentes para robarle su bicicleta, el joven Martín Suárez recibió una nueva bici de parte de la Cámara de Comercio local, para que pueda seguir salvando vidas.
Hay sonidos que para algunos son una molestia, pero para otros representan un llamado sagrado. El domingo pasado, cuando sonó la sirena del Destacamento N° 1 de Longchamps, Martín Suárez no dudó, salió con su bicicleta y pedaleó con la urgencia de quien sabe que alguien, en algún lugar, lo necesitaba.
Sin embargo, en la esquina de Av. Espora y Chazarreta, la oscuridad del Conurbano intentó apagar ese fuego. Tres delincuentes lo interceptaron con una saña inexplicable. No sólo le quitaron su bici; sino que también lo golpearon brutalmente. Martín no llegó al cuartel esa noche, pero su historia apenas comenzaba a movilizar al barrio.
La noticia del ataque generó una ola de indignación que se transformó rápidamente en amor. Mientras los vecinos en redes sociales estallaron de bronca por la "falta de códigos" de robarle a quien va a salvar "el rancho" de los propios vecinos, el joven, de apenas 18 años, daba una lección de entereza.
A pesar de las heridas y de una orden médica de reposo absoluto, Martin volvió al cuartel a los pocos días. "Su vocación es más fuerte", relató su madre, conmovida. Él no quería estar en una cama; quería estar donde suenan las sirenas, listo para la próxima emergencia.
Frente a tanta violencia, la respuesta de la comunidad no se hizo esperar. La Cámara de Industria y Comercio de Longchamps tomó la iniciativa de transformar la impotencia en acción. En un emotivo encuentro, su presidente, Héctor Cejas, le hizo entrega de una flamante bicicleta.
El gesto fue mucho más que una donación material; fue el abrazo de una ciudad a su héroe anónimo. La nueva bicicleta no es solo un vehículo: es el símbolo de que, en Longchamps, el bien sigue teniendo la última palabra.
"Queremos hacer llegar nuestro agradecimiento a cada una de las autoridades de la entidad comercial y a todos los vecinos por sus mensajes de apoyo", expresaron con gratitud desde la Sociedad de Bomberos Voluntarios de Almirante Brown.
Hoy, Martín vuelve a tener sus "alas" de dos ruedas. El joven que se formó para proteger a los demás, descubrió que cuando las llamas de la delincuencia intentaron herirlo, fue su propia comunidad la que salió al rescate para mantener encendido su compromiso.