El testimonio de Higinia Aguirre es desgarrador. Desde la casa de sus padres en San Francisco Solano, donde vive con sus dos hijos de 1 y 3 años, la víctima de esta terrible historia de violencia de género habló con DIARIO POPULAR para que su caso se haga público. Y lo hizo porque necesita de manera urgente que la Justicia empiece a actuar, para no convertirse en la próxima Araceli Fuelles.
“Siempre fue violento, desde que éramos novios me pegaba. Pero lo perdoné porque lo amaba y tuvimos dos hijos. Hace un año, cuando me levantó la mano delante de los nenes, decidí separarme. El nunca lo aceptó y por eso me persigue. Ya le pusieron cuatro órdenes de restricción de 300 metros que nunca cumplió. Hice decenas de denuncias, debido a que constantemente me amenaza con matarme a mí y a toda mi familia”, relató Higinia a este medio.
A través de WhatsApp, Facebook y hasta mensajes de texto, su ex novio le comunica sus deseos de matarla. Pese a que ella lo bloquea de todos lados, siempre se las ingenia para infundirle terror. “Se crea perfiles falsos para decirme que me va a matar. Me dice que me va a romper el cuello, que me va a asesinar por la espalda o que me va a cortar un dedo. Se burla de mí e imagina como serían los titulares de los periódicos luego de mi muerte”, detalló.
Esta semana, las intimidaciones subieron de tono y comenzó a acecharla en la calle, cuando se dirige a su trabajo. Este jueves, el cobarde agresor le sacó fotos mientras dormía en el colectivo y, luego, se paseó en varias oportunidades por la puerta del lugar donde trabaja.
“Todos los días, mi papá me lleva hasta la estación de Solano y yo me quedo sola en la parada esperado el colectivo para ir a trabajar a Capital. Sin que nos diéramos cuenta, él no siguió y se fijó cuál era la línea que yo tomo”, indicó Higinia y, luego, continuó: “Yo me subo y a las pocas cuadras me quedo dormida. El se subió y me sacó fotos mientras dormía. Después me las mandó por teléfono y me puso ‘Tan cerca, viste. Si quisiera lastimarte lo haría’”.
Finalmente, la joven lanzó un desesperado pedido a la Justicia de Quilmes evite que esta situación pase a mayores. “Tengo miedo. Voy con mil ojos por la calle. En el trabajo soy nueva, no puedo faltar. Y necesito el trabajo por mi hijos. Necesito que hagan algo, me va a matar”, exclamó.