El estrés, la inseguridad y la locura que conlleva vivir en el Gran Buenos Aires hicieron que el ex titular de la comisaría 5ta. de La Capilla de Florencio Varela, Pablo Rigo, rechazara un importante ascenso para empezar una nueva vida en la ciudad costera de Claromecó.
Allí, vive con su esposa Miryam -quien espera un hijo de él, que tendrá el nombre de Mateo Natanael- y se desempeña como titular de la comisaría de esa localidad.
Al respecto, Rigo se muestra contento por haber tomado la decisión y recuerda cuáles fueron las causas que lo llevaron tomarla: “Hubo un montón de factores que hicieron que uno llegue a Claromecó. Nosotros no tuvimos suerte buscando un bebé, y el estrés fue fundamental. Mi señora trabajaba de cosmetóloga en una escuela de estética, y además lo hacía en un gimnasio junto con su hermana. Yo entraba a las 8 de la mañana, y salía a las 8 de la noche del día siguiente”.
Esa intensidad se notaba más en sus horas de trabajo, aunque también el trabajo se metía en lo que era su vida cotidiana y en la relación con su mujer, lo que lo hacía sufrir “mucho el caos y uno no da abasto en una comisaría del conurbano, por más que tenga segundo jefe, jefe de calle y demás. Yo dormía una noche en casa y otra en la comisaría. De vez en cuando mi señora me acompañaba a la noche, pero si pasaba algo yo me levantaba. O en mi casa me llamaban a la madrugada por algún allanamiento, o enfrentamiento de bandas, o robos complicados con tiroteos y demás”.
Como si fuera poco, comenzó a sentir problemas de salud, de tal forma que confesó que “yo tenía problemas de estómago, dolores de cabeza, presión alta. Estuve cuatro años como titular de dependencia con ese ritmo, y antes, durante nueve, fui titular del servicio de calle. Y un compañero mío que estaba a cargo la Comisaría Quinta de Quilmes, se tomó unos días de vacaciones y le dio un ACV, a los 42 años. Ese fue el botón de alarma, la señal que indicaba que había que cambiar el rumbo”.
No importó que le ofrecieran un alto mando en La Plata, según él, lo habían seleccionado para “ ser jefe de la Policía Local, la jefatura distrital, o en la DDI. Cuando llegó la posibilidad del ascenso, uno enseguida dijo que sí, porque la oportunidad era buena. Pero cuando hubo que armar los bolsos no podíamos, ya tenía las cajas para la mudanza, el flete contratado, pero no pudimos armar un solo equipaje, así, no pudimos”.
Rigo explicó que tras desempeñarse cuatro años como comisario en La Capilla comenzó a tener problemas de estómago, dolor de cabeza y presión alta.
Fue así que llegaron a Claromecó el año pasado y compraron un terreno en pesos y en cuotas fijas a una familia que también había vivido en el Gran Buenos Aires. “Tomamos el tiempo de la tardanza entre la playa y el terreno, hablamos con el hombre y nos fuimos. A la semana volvimos otra vez y cerramos el trato. Vimos que el pueblo era tranquilo, que tenía un banco, un mercado, varios almacenes, colegio, un geriátrico, nos gustó”, subrayó en diálogo con La Voz del Pueblo de Tres Arroyos.
Y el 5 de setiembre de 2016 Pablo Martín Rigo asumió como nuevo titular de comisaría de Claromecó, gracias a que se había producido la vacante del cargo.
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