La zona elegida por los malvivientes se va ampliando y ahora le tocó el turno a una familia de la calle Independencia que fue maniatada, golpeada y amenazada de muerte a plena luz del día.

Vecinos de Barrio Parque Bernal manifestaron su indignación ante la ola de violentos asaltos que se extiende en la zona donde, en las últimas horas, una familia fue maniatada, golpeada y amenazada de muerte por un grupo de delincuentes, a plena luz del día y a escasas seis cuadras de la Comisaría 8ª., cuyos efectivos llegaron al lugar una hora después del hecho.

En las últimas semanas se conocieron una serie de hechos delictivos -ya sea con la participación de motochorros que sorprenden a transeúntes como ingresos a las viviendas- en las cuadras que rodean al Club Bernal, pero el accionar de los malvivientes ahora perjudica también a quienes viven del otro lado de la avenida Lebensohn, en el área comprendida por las calles Independencia, Obligado, Chiclana y Labardén. Por tal motivo, los vecinos consideran que se trata de una verdadera “zona liberada” que se ha transformado en “tierra de nadie”.

El último hecho que conmocionó a los habitantes del lugar -ubicado a tres cuadras de la Universidad de Quilmes y otras tantas de la estación de ferrocarril- se produjo en una vivienda de la calle Independencia, entre Lebensohn y Obligado. Allí, con total tranquilidad, alrededor de las 17, tres delincuentes se subieron al techo de su automóvil y treparon por la ventana de una de las habitaciones del primer piso que da a la calle.

Rápidamente atacaron en la cocina al padre de familia y a su madre, una jubilada de 87 años, mientras esperaron la llegada de la hija, a quien habían observado que había salido a pasear a sus perros y terminaron sorprendiendo al volver.

Salvajemente, maniataron a las tres personas con medias y cables, los golpearon, les taparon la cabeza con camperas y toallas y comenzaron las amenazas de muerte en busca de dinero. En ese momento, la familia no tenía más de mil pesos en efectivo, hecho que enfureció aún más a los ladrones, que tomaron un cúter de uno de los escritorios y lo acercaron al cuello del vecino, en medio de la desesperación de su hija y su madre.

“Te hacemos mierda, tiene que haber más plata” gritaban los delincuentes mientras se iban apropiando, a la vez, de joyas y de dos televisores. Cuando el calvario parecía no tener fin, una vecina que sospechó del rodado que estaba en la puerta con un cuarto ladrón, tomó la patente del vehículo y llamó a la policía.

Advertido, el malviviente que estaba afuera llamó a sus cómplices al grito de: “Vámonos, nos vieron” y, de inmediato, los cuatro huyeron rápidamente con los dos televisores, las joyas y los mil pesos en efectivo.La bronca de los vecinos al enterarse fue aún mayor al observar que el patrullero se hizo presente una hora después del llamado de la vecina y el personal policial ni siquiera entró a la vivienda.

Los vecinos consideran que la forma de defenderse más efectiva es estando atentos e informándose entre ellos sobre cualquier señal sospechosa en forma inmediata.No obstante, hacen un llamado a las autoridades municipales y policiales para que “de una vez por todas” pongan fin a esta situación que pone en vilo a toda una comunidad.

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