Aprovechando las redes sociales, en donde cuenta con una importante cantidad de seguidores, Ubaldo Matildo Fillol, el Pato, recordó un nuevo aniversario de su primer partido con el buzo de Quilmes.
“Se cumplen 48 años de mi debut en el fútbol profesional en mi querido @qacoficial. Gracias a todos los que me ayudaron en mi carrera”, escribió el último lunes quien fuera campeón del mundo con la selección argentina, en el certamen disputado en nuestro país en 1978, conducido por César Menotti.
Del mismo modo, el guardametas oriundo de la localidad bonaerense de San Miguel de Monte conversó con FMQ en donde nuevamente dejó en claro que su paso por el Cervecero dejó una importante huella en su vida que 48 años después, mantiene un amor incondicional para con la institución.
“Fui de relleno porque vinieron a buscar a otro chico y quedé como arquero. Ahí empezó mi romance”, contó el Pato sobre cómo se originó su arribo a las divisiones inferiores de la entidad cervecera.
Del mismo modo, Fillol recordó cómo fue el día de su estreno bajo los tres palos del arco decano.
En este sentido, el Uno comentó: “Estaba en la pensión y me mandan a buscar el domingo a la mañana. Me agarra el director técnico y me dijo que iba a jugar, sin anestesia”.
Ese primer compromiso en Quilmes se produjo el 1º de mayo de 1969, y si bien el resultado final terminó en caída por 6 a 3 ante Huracán, aquel cotejo disputado en la cancha de Boca dejó una marca imborrable para quien se ubica entre los mejores jugadores del puesto de nuestro fútbol.
Un cariño que mantiene su vigencia
“Lo amo a Quilmes. Me marcó porque ahí conocí a mi esposa, nacieron mis hijos y debuté en Primera División. Es parte de mi vida deportiva y personal”, afirmó Fillol dejando en claro que más allá de la historia que supo escribir en River, en donde es uno de los ídolos de la institución, su paso por el Cervecero no fue uno más a la hora de recorrer su rica trayectoria como futbolista profesional.
En otro orden, el ex hombre de las selecciones nacionales, confió que el primer club que lo tentó para iniciar su recorrido como entrenador fue el mismísimo Quilmes: “Vino José Luis Meiszner, pero me agarró en un momento crítico porque mi cabeza estaba en otro lado por problemas personales”.