Una adolescente de 15 años fue secuestrada durante 24 horas por su tío, quien pidió cómo rescate a su propia familia la anulación de la denuncia por abuso sexual que la menor había radicado en su contra en la Comisaría de la Mujer de Florencio Varela, un extraño suceso que culminó cuando el sujeto liberó a la sobrina en Berazategui y, luego, se dio a la fuga.
En el caso también está implicada la esposa del acusado, tía materna de la víctima. Ambos permanecen prófugos de la Justicia desde el lunes pasado, cuando -negociaciones con la Policía mediante- decidieron liberar a la chica. Todo comenzó cuando la quinceañera, acompañada por otra tía, se apersonó en la sede policial para denunciar por abuso sexual a su tío, con quien convivía desde hacía unos años.
A modo de venganza, el acusado, junto a su esposa y cómplice, raptaron a la joven cuando caminaba junto a su hermana por el cruce de Luján y la ruta provincial 36, en la localidad de Bosques, donde descendieron de una camioneta verde a punta de pistola y, tras disparar unos cuantos tiros al aire, lograron que se suba al vehículo.
Durante las primeras horas la mantuvieron alojada en un campo en La Plata y, finalmente, la llevaron a una vivienda en la localidad de Ingeniero Allan. Desde allí comenzaron las negociaciones. Según pudo averiguar este medio, los secuestradores pretendían que la otra tía de la menor, también materna y, por lo tanto hermana de la mujer implicada, retire la denuncia por abuso sexual que había realizado junto a la chica.
Tras varios allanamientos con resultado negativo, comenzaron las negociaciones telefónicas. En uno de los llamados, personal de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Quilmes, logró engañar a los captores y les hicieron creer con una foto montada que la denuncia había sido anulada.
Fue así que acordaron soltarla en Berazategui. Sin embargo, la liberaron unas cuadras antes del punto pactado y se dieron a la fuga, de modo que las fuerzas de seguridad no pudieron detenerlos y aún se encuentran prófugos de la Justicia por el delito de “ Privación ilegítima de la libertad agravada”, sumado a los cargos que afronta el hombre por “Abuso sexual agravado”, que, obviamente, nunca fueron levantados.
Con apenas 15 años, la víctima de esta turbulenta historia carga en sus hombros con una vida marcada por el dolor. La repentina pérdida de sus padres la obligó a mudarse a la casa de sus abuelos.
En ese hogar, donde debería haber encontrado consuelo, fue víctima de abuso sexual por parte de su abuelo. Siendo apenas una niña tuvo que afrontar esa situación y con coraje denunció al anciano, quien falleció sin ser juzgado por el delito que se le imputaba.
Al abandonar esa vivienda, consiguió refugio en lo de sus tíos. Pero a la vuelta de unos años, según denunció, la historia se repitió con otra violación.
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