Por su parte, el senador y presidente del Cervecero, Aníbal Fernández intentó desligarse de lo ocurrido el lunes. "Hay que meterlos presos, yo no los voy a defender. Yo no tengo nada que ver con estos tipos, no se pelean por guita del club, no tienen negocios en el club ni se pueden repartir nada del club", afirmó el ex ministro del Interior, a quien se lo vincula con el violento grupo que conduce la familia Becerra.
Gutiérrez aprovechó la guerra entre dos facciones de la barra brava del club para acentuar sus diferencias con Fernández. En ese sentido, el jefe comunal quilmeño expresó: "Repudiamos todos los hechos de violencia que ocurren dentro de los estadios de fútbol y todo lo que tenga que ver con las acciones de los barrabravas, porque no son simples simpatizantes que van a ver un partido sino que se disputan negocios económicos".
"En el caso de Quilmes -continuó el Barba- esto ocurre dentro del espacio que conduce el Club Quilmes. Son conocidos los Becerra, así como los otros grupos. Si hay algún responsable está en la conducción del club y es quien debe dar cuenta de que esa situación de gravedad no se puede dar más".
En tanto, el senador Fernández aseguró que los involucrados en los hechos de violencia "no trabajaron para mí, trabajaron para gente que fue candidata mía", al tiempo que agregó: "A mí me tienen que hacer una cesárea para sacarme plata para una bandera. Si hacen banderas de la agrupación Jauretche no es con mi plata".
También Gutiérrez se despegó de los barrabravas. "Quiero resaltar que ninguno de los funcionarios que trabajan hoy en el Municipio tiene injerencia en el tema de la hincada. Si hay algún responsable está en la conducción del Club y es quien debe dar cuenta", remarcó.