El ex jugador de San Lorenzo brilla con La Ribera en el torneo Master de Organización Don Bosco. "Nos seguimos calentando en la cancha", aseguró
Orlando Peregrino Ruiz supo jugar en San Lorenzo de Almagro y otros clubes de Primera División y del ascenso durante fines de la década del 70 y la del 80. Hoy, con 57 años, pasea su firmeza y solidez defensiva por el torneo Master para mayores de 55 años de la Organización Don Bosco y lo hace jugando para el equipo La Ribera Senior, puntero del campeonato.

A pesar de estar en la cima, el defensor destacó que el momento que más se disfruta es el tercer tiempo: "Hacemos bromas entre nosotros. Es lo mejor para después de un partido. Nos quedamos a comer, nos reímos un rato, recordamos cosas de la juventud y nos vamos contentísimos", comentó.

Sin embargo, aclaró que la sangre sigue corriendo y hay enojos dentro del campo de juego: "Nos seguimos calentando en la cancha. En un roce o un árbitro que te cobró una cosa que no te gustó y protestás. Igualmente termina todo ahí, discutimos como siempre y uno quiere ordenar, nada más".

Asimismo, el veterano explicó que integra el conjunto hace 4 años, aunque jamás dejó de estar ligado al fútbol luego de su retiro: "Desde que dejé lo profesional jugué en continuado. Antes estaba en Progresistas, un equipo con el empresario Gustavo Mascardi y la mayoría de ex jugadores".

En ese sentido, expresó que nunca abandonó la cueva, aunque ahora más que el físico utiliza el oficio de sus mejores épocas: "La dinámica en cuanto a velocidad es diferente, pero sé dónde va a caer la pelota. Es decir, corro muchísimo menos que antes y juego con la experiencia", destacó.

Vida profesional

Ruiz se inició en San Telmo, donde ascendió a Primera, y luego pasó a San Lorenzo, donde jugó 7 años. Además, vistió las camisetas del Atlante de México, de Temperley, Maipú de Mendoza y Argentino de Quilmes. De todos esos lugares, subrayó: "En cuanto a formación, el que más me gustó fue San Telmo porque ahí empecé y di el salto a los equipos grandes".

Con respecto al Ciclón, el zaguero contó que vivió sensaciones agridulces: "Tuve la suerte de que en todos los años que estuve ahí jugué como 500 partidos, pero te queda el sabor amargo de haber formado parte del primer descenso de un grande. Eso fue por cuestiones dirigenciales, que año tras año se iban sintiendo hasta que llega la explosión".

A su vez, de su estadía en Argentino de Quilmes, destacó la posibilidad de cerrar su carrera con un título: "Ascendimos de la C a la B. En cuanto a la edad, los chicos te pasaban por arriba en velocidad, pero con la experiencia compensabas esas cosas", concluyó. Más información en www.dia riopopular.com.ar/contenidos/donbosco.html.i

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