El trágico desenlace para la anciana comenzó por un aparente dolor de espalda que tuvo su pico máximo
en la madrugada del lunes 24 de febrero, momento en la que tuvo que ser trasladada a un centro médico privado.
La nieta de la mujer declaró enojada que "
una vez ingresada a la guardia es atendida por la doctora Mónica, cuyo apellido desconocemos, la cual ignora y no atiende a los cuestionamientos de los familiares". "No nos decía nada", añadió.Señaló luego que la profesional ordenó "la medicación por vía intravenosa, ante este hecho las hijas preguntan
con qué se la estaba tratando, la enfermera no quiso darles información y sólo atinó a decir que
eran analgésicos".
Sin embargo, según Gisella, las medicinas causaron efectos que estaban lejos de calmar el dolor. "Notamos que empezó a empeorar y a manifestar diversos síntomas. Visualizamos que tenía sobresaltos, transpiración excesiva, hematomas, sofocación, enrojecimiento de cara y cuello e hinchazón de abdomen", profundizó.
Dichas manifestaciones, continuó, fueron
"vistas en primer lugar por una de sus hijas", agregóPosteriormente, el panorama se empezó a agravar. "Mi abuela, que siempre estuvo lúcida, empezó desvariar y tener dificultad en el habla".
Inmediatamente, "una de mis tías fue a alertar a la médica de la guardia que la había recibido. quien decide trasladarla a terapia intensiva", expuso.
"Eran las 7 de mañana y a partir de ese momento, la familia no supo más nada de mi abuela. Teníamos una sensación de impotencia total", agregó.Pero lo peor llegó cuando los profesionales llamaron a la familia a las 11.50 para comunicarles que
luego de entrar en paro cardíaco hacía 40 minutos, la mujer había fallecido.
Además, en ese contexto, Gisella sostuvo que "el médico terapista nos dijo que la paciente había llegado sin signos vitales, cosa que nos hizo enfurecer".