En un clásico trabado y con pocos argumentos a la hora del juego, Sergio Valenti volvió a ser la única causa por la que Argentino de Quilmes se impuso por la mínima ante Berazategui.
Casi no hubo juego, pero la presencia de un delantero de peso, bien ubicado y con el arco entre las cejas fue la gran y única ventaja del Mate.
Para el clásico, Juan Zuleta alistó a Federico Marín; Pablo Villalba, Julián Bogao, Joel Ghiardello, Alejandro Pizarro; Juan Horvat, Facundo Macaroff, Jonathan Tridente; Cristian Sánchez Prette, Jeremías Caggiano y Ezequiel Cardozo.
Por su parte, Juan Acuña formó con Adrián Leguizamón; Rodrigo Benítez, Diego Alcibiadez, Jorge Benítez, Rodrigo Sayavedra; Walter Hermoso, Gustavo Escobar, Brian Duarte; Nahuel Arias; Valenti y Alejandro Monzón.
No habían pasado los cinco minutos de partido cuando Sánchez Prette miró al banco e hizo la seña de que no seguía par que ingrese Nahuel Pombo.
Bera intentaba por afuera, pero Arias era el único que desequilibraba.
Pero de a poco, a pesar de estar siempre bien contenido por los centrales de Bera, Valenti comenzó a mostrar señales de que podía gravitar y que sólo necesitaba juego.
El segundo tiempo arrancó con el mismo caos y la misma falta de juego con el que terminó el primer acto. Pero Valenti, de a poco, comenzó a mostrar señales de su presencia con sus intervenciones. Mejor ubicado, mostrándose a la hora de las pelotas complicadas, aguantando la marca y juntándose con Hermoso para romper las líneas del Naranja.
Pero, a pesar de los méritos que había realizado para coronar su presentación con un tanto con más elaboración y categoría, marcó bien de goleador. Tras un centro sin fuerza y un rebote largo de Marín, Valenti fusiló desde el punto de penal.